Vuelta a las aulas: ¿cómo debería ser?

Ante la incertidumbre de cómo será la vuelta a clase el próximo curso, la psicóloga Dori Díaz Montejo, del Colegio Montpellier (Madrid), plantea qué pautas deberían tenerse en cuenta antes de empezar. Fomentar la flexibilidad, apostar por metodologías activas y acompañar a familias y estudiantes en el proceso son algunas de ellas.

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Vuelta a las aulas

No hay pautas concretas para la vuelta a las aulas en septiembre. ¿Quién se atreve a definirlas cuando nos enfrentamos a una situación que no sabemos cómo será, ni sabemos en qué parámetros sociales, sanitarios o educativos se desarrollará? Pero es tiempo de prever, de anticiparse, de generar un ‘brainstorming’ inmenso para, después, quedarnos con algo de todo lo que surja. También es tiempo de ponerse a pensar, de ser visionario, de cambiar esquemas mentales, de dejar de decir “no es posible” para empezar a generar oportunidades y posibilidades. Es hora de cambiar las imposibilidades por las dificultades. 

La situación que nos toca vivir es inédita, por lo tanto, conviene que seamos pioneros educativamente hablando. Frente al “no puede ser” propongo preguntar “¿quién tiene una idea mejor?” y, así, convertirnos en generadores de ideas posibles e imposibles es vital. Nos toca construir una sociedad en mutación rápida e incierta y, para ello, propongo las siguientes pautas a tener en cuenta a la hora de empezar. 

Dori Díaz, autora del artículo Vuelta a las aulas: ¿cómo debería ser?

Flexibilidad 

Por un lado necesitamos una flexibilidad de horarios, tiempos, espacios, recursos… Además, resulta útil hacer turnos presenciales y turnos virtuales. Es importante priorizar a los alumnos más pequeños en el centro frente a los mayores, hacer prevalecer criterios que favorezcan al alumnado en situaciones de necesidad (académica, tecnológica, emocional, de conciliación familiar…) y tener en cuenta que todo espacio sirve para la acción docente. Los paisajes de aprendizaje ya nos enseñaron que todo rincón es susceptible de educar: el aula, los pasillos, el salón de actos, el polideportivo, el patio, el comedor… Distribuir a los alumnos e invadir el colegio.

Educar en lo fundamental mientras estamos presentes

De esta forma garantizamos el resto del contenido mientras estamos en la distancia. Dedicar tiempo a los hábitos, las rutinas, la autonomía, la gestión del tiempo, la toma de decisiones, el juicio crítico… serán pilares para aprender Matemáticas, Lengua o Música en la distancia. La explicación de los contenidos curriculares se puede hacer a través de plataformas o herramientas digitales, la explicación de cómo usar esos contenidos en la vida, no.

Vuelta a las aulas - foto de una clase vacía de primaria

Aprovechar el tiempo presencial para tutorizar 

Tanto a los alumnos de forma individual como en grupos reducidos. Debemos dar alimento emocional, hacer seguimiento del aprendizaje o acompañar procesos personales. 

Apostar por metodologías activas 

Ya lo hacíamos, pero ahora no vale anclarnos en las metodologías usadas hasta el momento; es necesario abrir nuevos caminos mentales para hacer otras cosas diferentes o las mismas cosas con enfoque diferente.

Hacer menos y con más calado 

Vivimos un tiempo de elogio a la lentitud, que no es negativo, aunque no siempre sepamos manejarlo. Y como tal tiempo lento, este es más elástico, los procesos más pausados y lo que cabe en un mismo período, menor. Esto nos permite centrarnos en lo esencial. Pregunta a hacernos: ¿qué es lo esencial en el Proyecto Educativo de nuestro centro?

Acompañar a los alumnos y a los padres en el proceso

Es momento de ‘escuelas de padres en tiempos de coronavirus’. Se aprende caminando y hay que aprender juntos. Más que nunca, necesitamos de la alianza con los padres, del trabajo en equipo con ellos y de una confianza mutua muy alta.

Establecer ritos y rituales 

Esto es necesario para lo cotidiano, lo ordinario y lo extraordinario. Los ritos son repetición de rutinas, el ritual es la toma de conciencia de esos ritos y de lo que aportan. Hay que cambiar los gestos y las costumbres cotidianas y, una vez más, se nos pide que no veamos la imposibilidad, que no habitemos la queja y usemos esto como gran aprendizaje. Qué hacemos y por qué lo hacemos es una toma de conciencia, ahora mismo, esencial.

Estamos en un momento privilegiado de la historia para plantearnos nuevos paradigmas educativos. ¿Lo vamos a dejar pasar? No importa la respuesta a esta pregunta, este reto no lo vamos a poder elegir, nos va a tocar vivirlo. ¡Hagámoslo desde ya!

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5 COMENTARIOS

  1. Lo primero que tiene que hacer el sistema educativo, gran parte del profesorado, es pedir disculpas cuando tengan a cada una de las familias e hijos/as por haber primado la parte cognitiva sobre la emocional en estos tiempos tan inciertos. A partir de ahí, trazamos el camino

  2. Totalmente de acuerdo. El escenario, si se intenta volver al colegio como si no pasara nada es dantesco. Y entonces no podrán decir los políticos que les pilló desprevenidos. ¿Quieren tener em los colegios lo que tuvieron en lis hospitales?, pues sigan haciendo.en septiembre lo que hicieron en Febrero : Nada

  3. Por favor la gente se esta muriendo por el virus y el hambruna que hay. No hay un peso en muchos hogares…y encima estan diciendo de las clases… por favorrrrrrrrr…

  4. Enhorabuena por el artículo, con criterio realista, priorizando contenidos, fomentando nuevas metodologías,…espacios y abiertos, muy abiertos a presentar ideas en este nuevo tiempo. Con fundamento y equilibrio. Bravo!

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