El Trastorno de Espectro Autista (TEA), se caracteriza por una afección en el desarrollo que provoca un persistente deterioro significativo del dominio de la comunicación social unido a patrones restringidos y repetitivos de comportamiento, actividades o intereses. Todo ello hace que las personas que presentan dicho trastorno perciban la realidad de una forma diferente, dificultándoles la conexión con el entorno y provocando que su desarrollo se vea alterado de forma significativa.

Según el CDC (Centre for Disease Control and Prevention o Centro para el control de enfermedades y su prevención) 1 de cada 59 niños de ocho años, edad pico de identificación de casos, tiene un diagnóstico dentro del TEA. 

Además, la prevalencia de los trastornos de espectro autista se ha incrementado en los últimos años llegando a las más de 450.000 personas diagnosticadas en España. Esta situación ha llevado al estudio y búsqueda de terapias y tratamientos alternativos para intentar disminuir las dificultades de este trastorno. Lo cierto es que existen numerosas terapias y tratamientos, pero actualmente una de ellas es la que está teniendo mayor relevancia: la robótica social.


Cómo ayuda la robótica social a los estudiantes con TEA

Los robots sociales, también denominados como ‘robots interactivos socialmente’, ‘artefactos relacionales’ o ‘juguetes robóticos’ se han enmarcado en situaciones sociales de interacción entre un individuo y un robot en contextos de juego, educación y terapia. Un ejemplo de prototipo de este tipo de dispositivos es Furby.

Por tanto, entendemos como un robot social a aquellos destinados a actividades básicas de ocio tales como el juego, la creatividad, el aprendizaje, el entretenimiento y la relajación. Los robots sociales se diferencian del resto de juguetes electrónicos porque estos “están diseñados para comunicarse e interactuar con los seres humanos”, tal y como indican los expertos Laurie Dickstein-Fischer y Gregory S. Fischer en este estudio.

Robótica social TEA

Los expertos Hideki Kozima, Cocoro Nakagawa y Yuriko Yasuda explican el uso de robots sociales para la interacción en terapias con estudiantes TEA, trastorno generalizado del desarrollo y otros trastornos de la comunicación y concluyen que esta tecnología ayudará a mejorar su calidad de vida social. 

Otros autores subrayan que es una herramienta muy utilizada para enseñar habilidades sociales a los estudiantes con autismo, generar conductas deseadas o simplemente disfrutar del juego. Además, se afirma (y yo misma lo he podido comprobar) que los niños con autismo presentan una fuerte atracción hacia los sistemas tecnológicos, quizás por la previsibilidad de comportamientos del robot, es decir, los patrones repetitivos que estos presentan hacen que los niños TEA puedan predecir ciertos comportamientos evitando así muchas frustraciones. 


Las ventajas y desventajas de la terapia asistida con robots sociales

Simplicidad, adaptabilidad de comportamiento a los diferentes escenarios y posibilidad de ofrecer una interacción esperada y más simple son factores que hacen que los robots sociales sean un medio ideal para la terapia del TEA. 

Nuestro principal objetivo era incidir en la terapia asistida con robots o, lo que es lo mismo, la robótica social o pedagógica para proponer una intervención psicopedagógica a un caso concreto de TEA.  El estudio y recogida de información nos ha proporcionado una visión global acerca de esta terapia conociendo tanto sus ventajas como sus desventajas de utilización. Se trata de una terapia novedosa, en pleno auge, la cual se está abriendo camino en el mundo de la Educación Especial, especialmente para tratar de mejorar las dificultades que presentan las personas TEA. 

La aplicación de esta terapia puede ayudar, entre otras cosas, al desarrollo de habilidades sociales y comunicativas, pero no todo son ventajas puesto que nos encontramos con el hándicap de que no existe un modelo de aplicación desarrollado, los costos de este tipo de material son altos y no todos los robots son adecuados para el trabajo de casos específicos y concretos.

ventajas y desventajas robótica social TEA

Debemos tener presente que no todos los contextos ni casos son igual de óptimos para la aplicación de la terapia por lo que se aconseja aplicarla en contextos inclusivos e innovadores en la medida de lo posible.

Con respecto al futuro es necesario determinar unas pautas específicas de aplicación de la intervención en diferentes contextos y establecer una relación de los robots disponibles en el mercado indicando las cualidades, posibilidades y características que ofrece cada uno de ellos. 

Además, sería interesante continuar con la investigación acerca de la generalización de los aprendizajes y los efectos a largo plazo de dicha intervención para lograr favorecer la generalización de dichos conceptos y habilidades en la vida real. Se recomienda la aplicación de la intervención asistida con robots en ambientes escolares, es decir, la utilización de robots humanoides en las aulas ordinarias primando un contexto especialmente inclusivo.