La adolescencia es una etapa de cambios en la vida de casi todas las personas. Es un momento de construcción de la propia identidad, y para ello, muchas veces los adolescentes necesitan oponerse al mundo adulto y buscar nuevos referentes, que pueden ser sus amigos, compañeros o, incluso, ídolos como youtubers, deportistas, cantantes, actores o actrices… En esa etapa de transición de la infancia a la vida adulta, la manera de pensar y de comportarse de los menores cambia, ante el desconcierto de muchos padres. Una de las cuestiones que más preocupan a muchas familias son los estudios. 

Consejos para ayudar a los adolescentes a escoger su camino 

¿Qué hacemos si nuestro hijo no quiere estudiar? Estudiar es algo que requiere un esfuerzo sostenido, constante, y que requiere de cierta motivación. Y es algo que tiene que hacer uno mismo. De nada sirve insistirles en que se sienten ante el libro, si no realizan la acción de estudiar. Para ello, es necesario seguir una serie de pautas y consejos que faciliten que el menor encuentre su camino. 

Escuchar y conocer la situación del menor

La primera cuestión es hablar con el menor y averiguar la causa. Puede haber muchos factores que estén afectando en esta decisión de abandonar los estudios (o en la actitud pasiva ante ellos). El adolescente puede haber tenido una mala experiencia en el instituto, puede haber sufrido acoso escolar y no querer acudir a clase, estar atravesando una depresión, una ruptura sentimental, haber desarrollado un problema de consumo de sustancias, o quizá puede experimentar dificultades de aprendizaje que le hagan sentirse impotente ante una o varias asignaturas. Lo primero es saber qué le pasa. Si averiguamos cuál ha sido el factor determinante, deberemos tratar de resolverlo, ayudarle a afrontarlo o paliar su ansiedad o su sufrimiento ante el mismo. Cuando el joven se encuentre mejor y el problema esté controlado, es probable que cambie su actitud hacia los estudios.

Pero en ocasiones, puede que no sea suficiente. El adolescente puede tener un problema que no tenga una solución rápida o a corto plazo (un problema de adicciones, una depresión grave, por ejemplo). En este caso, lo importante será priorizar su salud física y mental y adoptar las medidas necesarias. Tanto si se trata de un problema de salud mental como de un problema de adicciones, se necesita la colaboración del joven (no se puede avanzar si el adolescente no quiere cambiar su situación), por lo que es importante acudir a un programa psicológico especializado, con el fin de que trabajen con él la conciencia del problema, la motivación para el cambio y que le proporcionen un tratamiento y orientación y apoyo a la familia.

FP Básica: una opción de estudios para los que no quieren continuar la Educación Secundaria 

Si finalmente, y pese a todos los esfuerzos, el menor insiste en que no quiere continuar estudiando, habrá que ofrecer alternativas. Si no ha finalizado la etapa de Educación Secundaria Obligatoria, podría plantearse la incorporación a un módulo de Formación Profesional Básica, que quizá logre motivarle más que los estudios de Secundaria. Para ello, es importante contactar con su tutor y con el orientador del centro, e informarse sobre la FP Básica.

Tu Hijo Adolescente No Quiere Estudiar

Estos módulos pueden motivar al joven y reengancharlo a la formación, proporcionándole una alternativa más práctica. Además, al finalizarlos pueden obtener el título de Formación Profesional Básica y el de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria, lo que le permite acceder a un Ciclo Formativo de Grado Medio si así lo desea. Entre los Ciclos de FP Básica hay una gran variedad de opciones: módulos de Artes Gráficas; Electricidad y Electrónica; Peluquería y Estética; Informática y Comunicaciones; Informática de Oficina; Agrojardinería y Composiciones Florales; Panadería y Pastelería, Cocina y Restauración…. 

Programas de apoyo y formación

También existen Programas de Apoyo Socioeducativo y Prelaboral a Adolescentes (ASPA), que pueden ayudar a encontrar el camino. En estos programas se imparten cursos de formación y capacitación profesional, talleres de elaboración del currículum vitae, preparación de entrevistas y orientación laboral, apoyo en la transición a la vida adulta, así como apoyo en situaciones de conflicto familiar o social y problemas relacionales. Para adolescentes de más de 16 años, además de los recursos anteriores, podrían acudir a programas de formación y empleo de la Agencia para el Empleo. En estos programas, el adolescente puede acceder a un itinerario personalizado de inserción laboral, recibir cursos de formación para el empleo, acceder a programas mixtos de formación y empleo, y acceder a puestos de trabajo a través de la intermediación laboral con empresas.

Para jóvenes de 16 a 30 años, otra alternativa es el Sistema Nacional de Garantía Juvenil, que es un programa de la Unión Europea para favorecer la inserción laboral de los jóvenes. Es necesario tener 16 años cumplidos, estar empadronado en cualquier municipio de España, no haber trabajado ni haber recibido acciones educativas o formativas el día natural anterior a la inscripción, y firmar un compromiso de participación activa. Este programa ofrece a los jóvenes un plan de formación y capacitación profesional y ofrece bonificaciones a las empresas por contratarles. 

Entre los programas formativos que ofrece la Garantía Juvenil hay cursos de Informática y Nuevas Tecnologías, Marketing y Comunicación, Logística, Hostelería y Turismo, Conducción de Autobuses, Agente de Igualdad, Técnico Administrativo Contable o certificación en inglés con un nivel B2. En ocasiones, estos programas pueden suponer un revulsivo para el joven, que puede comprobar cómo es el mundo laboral y cómo es la formación orientada al empleo, obtener un primer Certificado de Profesionalidad, y esto puede motivarle a continuar con su formación o a explorar un determinado sector laboral.

Escuelas de adultos para los jóvenes que ya han alcanzado la mayoría de edad

Si el joven ya ha alcanzado la mayoría de edad y no cuenta con ningún título oficial, además de los programas que ya hemos mencionado (Programa ASPA, Agencia para el Empleo, Programa de Garantía Juvenil), existe también la posibilidad de acudir a un Centro de Educación de Personas Adultas, donde podría formarse para obtener el título de Graduado en ESO o el Título de Bachiller; prepararse las pruebas de acceso a Ciclos Formativos de Grado Superior o a la Universidad para mayores de 25 años; y realizar talleres de enseñanzas técnico-profesionales, idiomas, informática y robótica. 

También puede optar a un Certificado de Profesionalidad, que son títulos oficiales, con validez en toda España, expedidos por la Administración laboral, que acreditan que la persona está capacitada para realizar todas las funciones que definen un puesto de trabajo, de acuerdo con el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales. Existen dos vías para obtener un Certificado de Profesionalidad, una es la formación profesional para el empleo y otra la certificación de la experiencia laboral. Las Comunidades Autónomas ofrecen cursos de Formación Profesional para el Empleo que permiten la obtención del Certificado de Profesionalidad. También desde las Comunidades Autónomas existen procedimientos de evaluación y acreditación de competencias profesionales, en los que se evalúa la formación y experiencia profesional que tiene el alumno, para poder obtener el Certificado de Profesionalidad.

Ciclos Formativos de Grado Medio

En ocasiones, los programas prelaborales o los de formación para el empleo pueden ayudar al adolescente a hacerse una idea de qué tipo de trabajo le gustaría tener (y/o a cuál no le gustaría volver jamás), y los talleres y cursos de formación recibidos pueden despertar su interés en seguir formándose en una rama concreta de la actividad laboral. La opción de reengancharse a la formación a través de un Ciclo Formativo de Grado Medio es una excelente alternativa para que el adolescente retome los estudios reglados. 

Entre las ventajas de estos Ciclos Formativos se encuentran su carácter eminentemente práctico, orientado a la actividad laboral, su duración de 2 cursos académicos, y la posibilidad de realizar prácticas en empresas, promovidas desde el propio centro de formación, con lo que las posibilidades de inserción laboral son altas. Los Ciclos Formativos de Grado Medio tienen diversas ramas: Artes Gráficas, Imagen Personal, Imagen y Sonido, Actividades Físicas y Deportivas, Informática y Comunicaciones, Administración y Gestión, Sanidad, Química, Marketing y Comercio, Reparación y Mantenimiento de Vehículos, Confección y Textil, Servicios Socioculturales y a la Comunidad, entre otros.