Los primeros meses del curso son un buen momento para que familias y docentes piensen cómo les gustaría que fuera la relación que sus hijos o estudiantes tienen con las pantallas. Y para ello resulta fundamental que los adultos se formen en temas relacionados con el uso de los dispositivos. Y es que la tecnología y el entorno digital pueden ser una gran oportunidad para educar. A continuación, María José Abad propone diez claves con las que educar a niños y adolescentes en un mundo repleto de pantallas.

Consejos para cuidar la salud digital de los estudiantes

En el libro ‘Empantallados. Cómo educar con éxito a tus hijos en un mundo lleno de pantallas’ (del que María José es coordinadora) se aglutina todo lo aprendido en los últimos 5 años en Empantallados.com, una plataforma sin ánimo de lucro que tiene como objetivo que las familias acompañen a los más pequeños en el mundo digital. Abad ofrece 10 consejos para cuidar la salud digital y que se encuentran recogidos en dicho manual:

1. Adelantarse. La prevención es la clave del éxito. Visualiza cómo te gustaría que fuera la relación de tus hijos con las pantallas y pon en práctica lo que creas que contribuiría a ello. Por ejemplo: crear ‘un plan digital familiar’ puede ayudar. Estos son los pasos para crearlo:

  • Pensar qué uso hace de las pantallas cada miembro de la familia.
  • Hacer un diagnóstico y poner algunas metas que se puedan compartir en algún lugar visible para todos (como la nevera de casa).

2. Ganar la batalla sin recurrir a la confrontación. En vez de decirles ‘no’, se recomienda crear actividades alternativas y ayudarles a descubrir sus aficiones y talentos. Hay que tomárselo como una carrera de fondo: cambiar los hábitos nunca fue fácil.

3. Las pantallas pueden ser un gran aliado. Lo importante es utilizarlas con una finalidad, delimitar cuándo y para qué usarlas. Por ejemplo: a través de videotutoriales de recetas de cocina, de música…

Pantallas educación

4. Más que el tiempo de pantalla, pensar qué se está dejando de hacer con los niños. Este planteamiento sirve para diagnosticar si hay un uso equilibrado de las pantallas. También es fundamental que estas no interrumpan las horas de sueño (el móvil debe quedarse fuera de la habitación). Algo que puede ayudar este ‘parking de pantallas’ o la asignación de una cesta o caja donde ‘duerman’ los dispositivos. 

5. Abrir nuevos horizontes. Los niños del ‘todo ya’ necesitan cultivar su paciencia con actividades que requieran metas en el corto, medio y largo plazo (campeonatos deportivos, tocar un instrumento, leer, etc.). También y a ser posible que los hagan salir de su mundo como tareas de ayuda a los demás adaptadas a su edad, voluntariado…).

6. Una sana autoestima es uno de los mejores regalos que se le puede hacer a los pequeños. Está muy vinculado a la felicidad imperfecta: saber que no siempre se puede tener todo; disfrutar y ser agradecidos, además de que resulta muy útil para huir de las comparaciones.

7. Escribir en un papel qué cosas dejar como ‘herencia’. De qué temas, como adulto, te gustaría hablarles: amor y sexualidad, la importancia de trabajar bien, respeto a los demás, donde recargar las pilas y encontrar la paz en el día a día…

8. Autoevaluación del uso de las pantallas. Las estadísticas de uso de las aplicaciones pueden resultar una pista para saber cuánto tiempo, como adulto, se dedica a las pantallas. Quitarse las notificaciones o intentar que haya tiempos de ‘desintoxicación’ de pantallas en algunos momentos del día o durante el fin de semana son otras opciones de autoevaluación.

Autoevaluación pantallas

9. Predicar con el ejemplo. Es importante identificar a los ‘ladrones de tiempo’. Que no impidan tener conversaciones cara a cara con los niños o con la pareja.

10. Pararse, pensar, pedir ayuda y volver a empezar. Nada hay definitivo en esta vida, así que ¡no desesperes!