Aprendizaje adaptativo, al ritmo de cada estudiante

El sistema de aprendizaje adaptativo de McGraw-Hill rompe la estructura clásica del libro y permite que el estudiante alterne el estudio con la práctica. El docente, por su parte, dispone de más información sobre el progreso del alumnado, además de obtener datos sobre su rendimiento y conocimientos.

aprendizaje adaptativo

Los modelos educativos de todo el mundo están sufriendo modificaciones como consecuencia de la evolución tecnológica. Así, la innovación pasa por la novedad en los materiales didácticos unidos a las clases tradicionales. Como el sistema de aprendizaje adaptativo SmartBook de McGraw-Hill, que cambia la forma en la que los estudiantes leen y aprenden.

Un aprendizaje adaptativo

El sistema de aprendizaje adaptativo SmartBook de McGraw-Hill -dirigido a Secundaria y Bachillerato, algunos ciclos formativos y asignaturas para Universidad- analiza la forma de estudiar de cada alumno guiándole a través de los contenidos de manera personalizada y según su ritmo.

Además, rompe con la estructura lineal de los libros tradicionales ya que permite ir alternando el estudio con la práctica. Así, durante la fase de lectura, el estudiante tiene acceso al contenido completo del tema mientras que durante la práctica se evalúa en tiempo real la exactitud de las respuestas y su certeza, mostrándole ejercicios de refuerzo cuando sea necesario.

De este modo, en función del rendimiento que se alcance en cada momento, el sistema modifica las áreas resaltadas del texto, para hacer un repaso efectivo centrado en los conceptos necesarios en cada momento.

Una herramienta útil para los docentes

SmartBook cuenta con varias fases: lee, practica y repasa, que transforman los contenidos de una materia en una experiencia de aprendizaje personalizada. En las clases los estudiantes leerán el contenido de la asignatura, realizarán las actividades y harán un repasado adaptado a su ritmo y necesidades a través de la herramienta.

Para comenzar a usarla en el aula, el docente tiene que ‘crear’ una clase en la herramienta con la que se generará un código para dar acceso al alumnado. Ya dentro de la misma, se puede establecer el inicio y el final del curso y asignar a cada uno de los estudiantes el contenido que va a estudiar.

Entre sus variadas funciones destaca la realización de tests o distintas pruebas para comprobar el grado de conocimiento sobre los temas del libro elegido. También, se puede utilizar de tres formas: haciendo uso de ella antes de la clase (proponiendo a los alumnos que estudien un contenido desde casa), como deberes (presentando el contenido en el aula y que los estudiantes lo trabajen fuera) o antes de un examen (ofreciendo la posibilidad de preparar el contenido de la prueba en la herramienta). Por su parte, los informes son útiles para visualizar los progresos de todos los estudiantes.

El catálogo SmartBook ofrece materiales que cubren todos los cursos de educación Secundaria y Bachillerato, así como algunos ciclos formativos y asignaturas para cursos universitarios.

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