Un objeto tan básico como los globos permite poner a prueba conceptos científicos relacionados con la energía estática, las leyes científicas o los principios químicos. Hemos recopilado algunos de los mejores experimentos con globos para divertirse en familia a la vez que pequeños (y mayores) aprenden.

Inflar un globo con azúcar y levadura

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Un globo, una botella, azúcar, levadura y agua caliente… Con estos ingredientes es posible inflar un globo sin tener que soplar. El proceso es sencillo: hay que añadir una cucharada de azúcar y otra de levadura en la botella, que tiene que estar llena hasta la mitad con agua previamente calentada. Después, se coloca el globo en su boquilla y se agita: comenzará a hincharse por la reacción química que crean estos ingredientes al mezclarse.

Energía estática con globo

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La energía estática se produce cuando hay un desequilibrio de cargas eléctricas en un objeto. En el caso del globo, al frotarlo con una tela se acumula una carga eléctrica que genera atracción, por lo que atrae el pelo o hace que se peguen los papeles a su superficie.

El globo que no explota

Si un globo inflado se acerca al fuego, explota, ya que recoge el calor al instante. Sin embargo, si se rellena con agua y se acerca a la llama de una vela, no lo hará. Y es que el agua absorbe todo el calor, evitando así que el globo se rompa. Para comprobarlo se necesitan un par de globos, una vela, agua y un mechero.

Globo no newtoniano

El líquido no newtoniano es una sustancia que no sigue las leyes del comportamiento típico de los líquidos, es decir, su viscosidad varía en función de la temperatura o la tensión que se aplique. Y crearlo es tan sencillo como mezclar maicena y agua en una botella (la textura debe ser líquida, pero firme). Se infla el globo y se rellena con la mezcla, para después quitar el aire sobrante y atarlo. Ahora sólo queda lanzarlo desde un poco de altura y ver qué ocurre.

Tercera ley de Newton con globo

Para llevar a cabo este experimento se necesitan un globo, una pajita, hilo grueso y cinta adhesiva: se introduce el hilo en el interior de la pajita y se ata a dos elementos para que quede tenso y en horizontal con respecto al suelo: a dos pomos de puerta, por ejemplo. Luego, se infla el globo y, sin atar, se pega con un poco de celo a la pajita, teniendo cuidado de que la boquilla quede en paralelo al suelo. De esta manera, al soltarlo saldrá disparado, propulsándose de una puerta a otra. Este experimento explica la Tercera Ley de Newton que dice que para cada acción hay una reacción de fuerza en sentido contrario de la misma intensidad.