Cuando los menores realizan actividades relacionadas con la jardinería hacen mucho más que cuidar plantas: también aprenden a asumir responsabilidades de cuidado, aumentan su creatividad, fomentan la paciencia, desarrollan habilidades motoras y conectan con la naturaleza. Proponemos 12 ideas sencillas para hacer en familia.
Kit mini huerto urbano
Incluye todo lo necesario para cultivar verduras y hortalizas en casa: una caja de madera, sustrato de fibra de coco, semillas, herramientas de cultivo, etiquetas de bambú, pegatinas… También tiene instrucciones y recomendaciones para que los pequeños aprendan a plantar y a cuidar diferentes variedades de vegetales: tomates, lechuga, espinacas, zanahorias, rábanos y fresas.

Decorar macetas
Además de una maceta de barro o plástico, se necesitan pinturas acrílicas, rotuladores permanentes y pinceles de diferentes tamaños; aunque también se pueden usar materiales reciclados como telas, cuerdas o botones para añadir otras texturas y un extra de creatividad. Al decorar, una idea es relacionar los colores de las macetas con las plantas u hortalizas que contengan: una roja con puntos negros para los tomates, una verde para las judías o la lechuga… Otra opción es pintarlas con diferentes caritas que expresen emociones o pedir a los menores que inventen historias con cada una de ellas para hacer la experiencia más divertida.

Semillero con cartón de huevos
Ecológico, sencillo y divertido, para crear este semillero basta con tener una caja de cartón para huevos (de 6, 12 o 18 huecos), tierra o mezcla de sustrato, las semillas que se quieran germinar, agua y un utensilio para hacer huecos (un palo, un lápiz…). Una vez hayamos limpiado el cartón y cortado la tapa, se rellena cada hueco con sustrato: la tierra debe ser ligera y aireada, no demasiado compacta. A continuación, sembraremos las semillas haciendo un pequeño agujero, colocándolas y cubriéndolas con sustrato; y finalmente debemos regar con cuidado usando un pulverizador para mantener la tierra húmeda pero sin encharcar y colocar el semillero en un lugar luminoso hasta que germine.
Crear un mini diario del jardín
Este recurso fomenta y desarrolla habilidades tempranas de escritura, ayudando a los menores a asumir la responsabilidad de cuidar un jardín y observar de cerca el mundo natural que los rodea. Cuenta con páginas para dibujar un plano de su jardín, registrar lo que plantan, la fauna que ven, realizar una observación de una planta de su elección a lo largo de todo un año y, también, dibujar cómo va cambiando su aspecto. También es posible hacerlo con las macetas de un balcón o terraza.

Plantar semillas
En un recipiente se echa una capa gruesa de sustrato para luego hacer surcos con el rastrillo en los que poner las semillas que previamente se hayan seleccionado. Para recordar qué se plantó en cada espacio o maceta, los menores pueden crear unos cartelitos hechos de cartón o madera en los que incluyan el nombre de la fruta u hortaliza y colocarlos en su lugar correspondiente.

Construir una casita de pájaro
Los pájaros son aliados naturales en el control de plagas, ya que se alimentan de insectos dañinos para las plantas como orugas, mosquitos y otros insectos. Para atraerlos, muchas personas construyen casitas en las que introducen comida. Con materiales reciclados como un brick de leche es posible hacerlas en casa; basta con enjuagar bien el envase, recortar un agujero para que entren y decorar la casita al gusto.
Quitar las malas hierbas
Hay plantas que crecen en lugares no deseados y que pueden competir con las plantas cultivadas por recursos como agua, luz y nutrientes. Quitaras es necesario para cualquier huerto ya que, además del impacto estético, las malas hierbas pueden crecer rápidamente y abarrotar el jardín, dificultando el acceso para el riego, la cosecha o el mantenimiento.
Recolectar frutos
Esta actividad puede desarrollarse tanto en jardines domésticos como en huertos y bosques. Se trata de recoger lo sembrado, bien sea frutas, verduras, hierbas o flores; una actividad con la que los menores aprenden sobre cómo crecen y maduran las plantas, lo que les ayuda a su vez a entender el ciclo de vida natural. Además, hay que saber el punto exacto de maduración de cada alimento y cuándo está listo para ser cogido.

Sembrar legumbres en algodón
Es una de las actividades clásicas relacionadas con la jardinería que suelen proponerse en los centros educativos. Para llevarla a cabo se necesitan un recipiente transparente (para observar cómo va creciendo), algodón, la legumbre elegida y agua. Con riego diario y situado en un lugar soleado, como una ventana, en unas semanas se observará cómo van brotando pequeños tallos.
Arreglos florales
Los arreglos florales son composiciones estéticas que se forman uniendo diferentes tipos de flores. Hay muchas opciones para hacerlos en familia como, por ejemplo, introduciendo flores silvestres en un tarro, coronas florales o un cuadro con flores secas.
Trasplantar una planta
Una actividad que enseña sobre el cuidado de las plantas y la importancia de trasladarlas a un nuevo hogar cuando crecen demasiado en su maceta es hacer un trasplante. Para ello, hay que reunir todo lo necesario: una maceta más grande, tierra fresca, agua y herramientas de jardinería que puedan utilizar los menores.
Abono casero
Estiércol, piel de plátano, posos de café, cáscaras de huevo, césped, cenizas de chimenea, vinagre… Todos estos productos orgánicos son útiles para hacer abono casero de forma ecológica, y aportar así nutrientes a las plantas. Para su elaboración hay que hacer varios agujeros a la superficie de un recipiente y añadirle un poco de tierra. Posteriormente, se introducen algunos de los desechos orgánicos citados anteriormente y otro poco de tierra. Sólo queda taparlo e ir removiéndolo cada dos semanas hasta que todo se descomponga y esté listo para ser utilizado cuando se convierta en abono; suele tardar de dos a cinco meses.





