El principal objetivo de la asignatura de Lengua es el desarrollo de la competencia lingüística de nuestros estudiantes, y una de sus dimensiones es la de expresarse de forma escrita en distintas modalidades, formatos y soportes. Por esta razón, cuando me propuse diseñar una actividad para fomentarla, tenía varias ideas en mente. Una de ellas era que el alumnado fuera capaz de interiorizar las diferentes partes en que se divide una historia. Además, buscaba incluir un elemento divertido como agente motivador de la escritura creativa. Por otro lado, los estudiantes debían desarrollar con este ejercicio su habilidad de redacción. Diseñé un ejercicio de escritura creativa para llevarlo a cabo los primeros días del curso, ya que el único material que necesitaban era un folio y el deseo de que la clase funcionara como un grupo.


Aprendiendo storytelling

Comenzamos la actividad de escritura creativa con una explicación sobre la estructura que debe tener una historia, ya que no es tan fácil hacerlo bien:

  • Introducción: presentación y descripción de los personajes, marco (tiempo y lugar).
  • Nudo: desarrollo de la historia. Normalmente surge un problema al que se deben enfrentar los personajes.
  • Desenlace: los personajes encuentran, o no, una solución al problema.
  • Moraleja: sentido de la historia, qué mensaje se pensaba transmitir.

Escritura creativa en la escuela
 
Después de la parte teórica, les propuse un ejercicio creativo: ¡escribir una historia a ciegas! Para ello, repartí un folio a cada uno de los asistentes que debían doblar en cuatro partes horizontales, de manera que al desplegarlo se vieran 4 secciones. Cada alumno debía escribir la introducción para su historia en la primera sección, anotando su nombre debajo. A continuación, pasaba su papel al compañero de su derecha para que continuara su historia  sin ver la parte anterior. El folio fue pasando de uno a otro hasta que se completaron las cuatro caras, que corresponden a los elementos que debe contener una historia. Aquí es donde llegó la parte más divertida, ¡leer cada folio como si se tratara de una sola historia! Los resultados fueron divertidísimos y a todos les encantó participar. Estas historias, además, pueden servir para crear un mural de cuentos en el aula.


Cómo mejorar la escritura

La primera vez que llevé a cabo la actividad, las historias finales tenían faltas de ortografía y su presentación no era la ideal, así que se me ocurrió una idea. Cada estudiante debía elaborar un borrador de la historia que quería contar y entregármela a mí. De esta manera, conseguí que su propia manera de redactar fuera coherente y, además, que trabajase en la elaboración del borrador final antes de crear la historia a ciegas. También me sirvió para poder corregir faltas ortográficas, gramaticales o de léxico con ellos. El resultado final fue mucho más pulido.