El aprendizaje cooperativo debe ser visto como uno de los modelos pedagógicos que permiten vehiculizar el cambio en los procesos de enseñanza–aprendizaje que se llevan a cabo en el aula. Este hecho hace que, desde el área de Educación Física, debamos recoger la parte de responsabilidad que nos pertenece y ponernos a buscar fórmulas, herramientas y métodos que nos permitan desarrollar estrategias de aprendizaje cooperativo dentro de nuestras sesiones.

Una de las metodologías para aplicar este proceso de aprendizaje a la asignatura de Educación Física es ‘El Puzzle de Aronson’: esta herramienta se basa en crear una interacción e interdependencia positiva entre los miembros del grupo, dividiendo la información sobre el contenido a tratar en tantas partes como alumnos haya. 

Está compuesto por varias partes esenciales, entre las que encontramos dos tipos de grupos:

El Puzzle de Aronson
  • Grupo Base: la característica principal de este grupo es que debe estar formado por un conjunto de alumnos que se distribuirán cada una de las partes del contenido a aprender. Cada uno de ellos tiene que estar formado por el mismo número de personas, que recibirán una tarjeta diferente en la que estará explicada la parte de la actividad que les toca preparar. 
  • Grupo de Expertos: todos los miembros que, en cada grupo base, posean la misma tarjeta (mismo apartado del contenido a adquirir) se reunirán en este grupo de expertos para debatir y comentar el contenido de esta.  

¿Cómo se aplica a Educación Física?

Una vez conocidos estos dos tipos de grupos, es la hora de aplicar ‘El Puzzle de Aronson’ en Educación Física a través de un ejemplo práctico. Por experiencia, el alumnado de entre 4º y 6º de Primaria suele ser el más indicado para llevarlo a cabo, aunque es susceptible de ser adaptado a contenidos de niveles más bajos. 

Como ejemplo, hemos elegido el ‘Tchoukball’, conocido como Deporte para La Paz. Cualquier deporte puede ser introducido y expuesto por esta metodología, pero por el gran valor formativo que posee este juego, es el escogido. Con él, se pretenden conseguir algunos objetivos como reforzar el trabajo en equipo, potenciar las actitudes positivas, aumentar el aprendizaje significativo del alumnado así como desarrollar debates e intercambios de ideas de manera positiva. 

aprendizaje cooperativo El Puzzle de Aronson

Una vez expuestos los objetivos, es hora de llevar a cabo la dinámica. Para ello, el docente deberán dividir los elementos estructurales del ‘Tchoukball’ en tantas partes como alumnos vayan a pertenecer al grupo base. En este caso, contamos con un grupo de 20 alumnos, por lo que hemos decidido hacer 5 grupos de 4 alumnos. Cada uno de esos alumnos recibirá un elemento estructural del deporte.


Llega la primera reunión

Después, es la hora de crear los grupos base y comenzar la primera reunión. En ella se entrega a cada miembro una tarjeta para que pueda entrar en contacto con el deporte. Las tarjetas corresponden con los elementos posesión, reglas, pases y puntuación que caracterizan al deporte. El alumnado tendrá un tiempo determinado para leer y comprender su contenido. 

Una vez aprendidas, los alumnos con la misma tarjeta se reunirán en su grupo de expertos. En este momento, se busca que el alumnado debata, opine, plantee y solucione sus dudas con respecto al elemento estructural que les ha tocado. Los expertos vuelven a su grupo base para explicar a sus compañeros el elemento estructural que han analizado. Cuando todos los expertos hayan completado su exposición, el grupo base deberá evaluar lo aprendido y establecer posibles dudas para que, después, el docente las resuelva. 

Otra posibilidad a la hora de aplicar el Puzzle de Aronson en alumnos de 7 y 8 años es a través de juegos tradicionales y populares, juegos con material reciclado, actividades físicas en la naturaleza, etc. Como diferencia de lo explicado anteriormente, las tarjetas deberían estar centradas en sustituir la presencia de texto por dibujos o imágenes que las hagan más adaptables a su edad madurativa.