La mesa de luz es uno de los materiales más icónicos de la filosofía Reggio Emilia o la denominada pedagogía del asombro; un enfoque educativo que nació en dicha región de Italia tras la Segunda Guerra Mundial. Junto con el retroproyector, la luz negra o las proyecciones inmersivas, forma parte del atelier de la luz. 


Los beneficios de usar este recurso en las aulas 

Un grupo de niños observa una radiografía en una mesa de luz en Infantil.

Se trata de un recurso para Infantil mágico que aporta emoción, asombro, sorpresa, curiosidad y creatividad al proceso de enseñanza-aprendizaje. Es un material muy versátil que se adapta a todos los intereses, áreas y edades. Asimismo, favorece la atención y la concentración debido a su gran poder cautivador y a la utilización de la misma en un espacio adecuado para propiciar estos aspectos. También fomenta la relajación del alumnado, creando un ambiente tranquilo, ya que atrae el interés de los niños de manera natural y transforma los materiales dándoles una nueva dimensión. 

Otro beneficio de la mesa de luz es que favorece el juego libre, la imaginación y potencia el desarrollo de la creatividad ya que, crea un ambiente mágico y especial por lo que el aprendizaje se convierte en una experiencia divertida y única en la que los niños exploran las sombras, luces y diferentes colores. 

Un niño señala tarjetas de animales marinos en una mesa de luz

Ofrece múltiples posibilidades para trabajar la estimulación sensorial y realizar experiencias multisensoriales: estimula el asombro y es una gran fuente de exploración, experimentación, investigación y descubrimiento.

Además, es un recurso muy práctico para atender la diversidad del alumnado porque permite poner en práctica multitud de actividades para personalizar el aprendizaje (contenidos de lectoescritura, lógico-matemática, ciencias, arte, música, etc.) y estimular el trabajo de la motricidad fina y la coordinación óculo-manual.


Evitar un uso inadecuado

En los últimos dos años, principalmente, ha habido un ‘boom’ en su uso tanto en los centros educativos como en algunos hogares. Y el hecho de haber aumentado la utilización de este recurso hace que se incrementen también algunas prácticas inadecuadas y que estas se extiendan a través de las redes sociales. 

Como sucede con cualquier elemento o recurso innovador, antes de usar la mesa de luz es necesario formarse e informarse sobre el mismo. Hay que tener en cuenta que es un recurso delicado, que no es un juguete y que si no se usa adecuadamente provoca consecuencias negativas en la salud de los pequeños, sobre todo a nivel visual, por lo que no todo vale. Algunos de los aspectos más preocupantes se podrían resumir en los siguientes puntos: 

  • No se deben hacer mesas de luz con recipientes, tuppers o cajas de almacenamiento de plástico transparente. 
  • Las luces de navidad no se deben usar. 
  • No se debe usar como superficie de la mesa cristal pintado, ni la tapa de la caja de plástico forrada de papel vegetal.
  • No es recomendable para menores de 18 meses. La edad más adecuada es a partir de los dos años. 
  • No se recomienda usarla completamente a oscuras.
  • No se debe usar más de 20 minutos seguidos. 
  • Usar siempre bajo la supervisión del adulto. 

Las características de una buena mesa de luz

Una niña coloca unas hojas en la mesa de luz para hacer un árbol

Una buena mesa de luz adecuada para el trabajo con los pequeños debe cumplir las siguientes características:

  • El continente debe ser de madera (o derivados). Es el material más adecuado para hacerla.
  • La superficie de la mesa debe ser de metacrilato opal blanco y de 5 mm de grosor.
  • Las luces deben ser LED (por supuesto, homologadas). Hay distintos sistemas, siendo los más usados el RGB y RGBW. La diferencia entre ambos es que en el segundo el blanco es un poco más puro.
  • Las LED deben tener un IP 65 para que sean impermeables y garanticemos la máxima seguridad.  
  • El sistema de luces debe tener mando para regular la intensidad y adecuarla a la iluminación de la sala. 
  • La mesa debe estar siempre protegida cuando hagamos determinadas actividades con líquidos u otros materiales. Para ello, usaremos un protector transparente para ponerlo encima del metacrilato. 
  • La distancia entre los leds y el metacrilato debe ser de al menos 10 cm.
  • La luz debe estar repartida uniformemente por toda la superficie. No debe haber sombras. 
Plumas de colores y una pinza para cogerlas

Por último decir que, de momento, todos los estudios avalan que la luz negra es perjudicial para la vista en la mesa de luz y, por lo tanto, no es recomendable usarla en estas mesas. El motivo es que la luz negra debe usarse a una distancia mínima de 1,5 o 2 metros y los niños juegan en ella a una distancia mucho menor (aproximadamente unos 20 o 30 cm). De todos modos, en las mesas con luces de colores, el color azulado-violeta produce un efecto muy similar a la luz negra. 

Estas recomendaciones están basadas en estudios e informes, en años de experiencia y en formación e información, con el fin de que un recurso tan maravilloso como es éste y con tantas posibilidades se use adecuadamente en nuestras aulas. Os animo a conocer más a fondo este recurso y a introducirlo en vuestras aulas. ¡Les va a encantar!