Las universidades deben orientar su transformación digital hacia el alumno

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Transformar la universidad

Las universidades necesitan transformarse e implantar  las nuevas tecnologías, adaptándolas a las necesidades de los estudiantes, tal y como afirma el Informe ‘TIC 360º, Transformación Digital en la Universidad’, elaborado por la Comisión Sectorial de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de la CRUE.

La adopción de las TIC en el entorno educativo se ha convertido en un pilar fundamental para propiciar el cambio educativo. Muy extendidas ya en colegios e institutos, no se han adoptado tanto en la enseñanza superior, y las universidades todavía tienen que dar los pasos necesarios para realizar esa transformación.

Cambios que, para ser efectivos, deben estar orientados hacia el alumno, centrándose en sus necesidades, experiencia, vinculación y relación con todos los ámbitos de la universidad, según se desprende del informe presentado recientemente por la CRUE. Además, apunta que dicha transformación debe ser profunda y urgente.

Un proceso con seis pilares

El proceso de adopción de las TIC en la universidad y, por lo tanto, su transformación, lleva consigo un cambio tanto en lo que tiene que ver con su organización, como en su forma de entender los contenidos que proporcionan a los alumnos.  Para ello, el informe propone la adaptación del modelo Roca Salvatella basado en seis pilares:

  • Visión: observar cómo la digitalización puede aportar valor a la organización. Sobre todo en términos de eficiencia, ahorro de costes, o de mejora de la docencia.
  • Cultura y organización: deben llevarse a cabo profundos cambios en la cultura y la organización de las universidades, debido al avance de la sociedad.
  • Los procesos: este es el pilar que más se trabajando, ya que corresponde a la inclusión de las TIC en la formación. Se debe pulir la fase de industrialización de las actividades e, incluso, la de automatización.
  • El punto de contacto con los estudiantes: las universidades deben darse cuenta de que los alumnos no consumen información de la misma forma en la que lo hacían hace unos años. Por ello, deberían centrarse en ellos, conocerlos bien y, en definitiva, tener un perfil 360º de las personas a las que están formando con el fin de poder adaptar los contenidos a su nueva forma de buscar información. Tal y como dicta la actualidad, estos contenidos serán mucho más interactivos gracias a la inclusión de tecnologías como la realidad virtual o la inteligencia artificial.
  • El diseño de servicios: apuestan por nuevas realidades como el Big Data para conseguir factores diferenciadores con otras actividades. Incluir este tipo de herramientas en la formación puede ser perfecto para saber más sobre los estudiantes y su método de estudio.
  • Nuevo modelo de universidad: el informe plantea este pilar como la meta a alcanzar después de todo el proceso de cambio. Una meta que todavía no está bien definida porque, tal y como ellos mismos afirman, “no se visualiza con claridad lo que pretenden”.
  • La cultura de la organización: para poder llevar a cabo la transformación digital, es necesario cambiar la forma de pensar, fomentando la innovación y los nuevos modelos de negocio en la parte interna de la universidad (empleados, clientes, proveedores, socios y partes interesadas).

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