¿Serán los robots los profesores del futuro?

Los robots captan la atención de los alumnos, permiten adaptar las lecciones a sus capacidades y procesan los datos de forma muy rápida. ¿Es eso suficiente para que sustituyan a los docentes? Los primeros centros educativos están poniendo a prueba sus capacidades.

Sanbot, robots los profesores del futuro

Se especula mucho sobre si en un futuro no muy lejano los robots ocuparán los más diversos trabajos, incluidos los relacionados con el entorno educativo. La reticencia ante lo desconocido y los falsos mitos creados por la literatura y el cine de ciencia ficción son parte de las razones que suscitan estas dudas. Pero los expertos coinciden al afirmar que ese escenario no es realista.

“No me imagino a una máquina sustituyendo al docente ya que, de momento, los robots no son capaces de pensar por sí solos”, afirma Miguel Ángel Abellán, programador y profesor de programación y cofundador, coordinador y mentor en Programo Ergo Sum, una iniciativa sin ánimo de lucro que busca acercar la programación a personas de todas las edades.

Asistente del docente

Eso no quiere decir que no sean útiles en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Los robots –humanoides o no­–  tienen algunas cualidades únicas: son incansables en sus procedimientos, pueden personalizar el aprendizaje para cada estudiante y su índice de error en las respuestas es prácticamente nulo. Además de que su autoaprendizaje y análisis es perfecto.

Debido a sus características, adquieren un gran valor a la hora de apoyar la labor docente y facilitar las tareas más automáticas. Esta es la visión de Carles Sierra, Vicedirector del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del CSIC (IIIA-CSIC). “El docente es en este momento irremplazable, pero con la Inteligencia Artificial (IA) –tecnología con la que se desarrollan los robots– podrá centrarse en el estudiante y pasar más tiempo con él. Sin embargo, estará todo el tiempo acompañado por aplicaciones convirtiéndose en lo que podríamos llamar un maestro digital”, afirma.

Sin embargo, la educación es algo más que números, calificaciones o respuestas, también son necesarias habilidades humanas impensables en un robot. “Enseñar hechos y teorías es una cosa, pero relacionarlas con la vida cotidiana es otra muy distinta. Y es en ese punto donde el docente tiene todas las de ganar”, defiende Jorge Calvo, profesor y responsable de Tecnología e Innovación en Colegio Europeo de Madrid. “Los conceptos y la teoría están ahí, pero el cómo transmitirla, relacionarla e incluso guiarla es cada vez más el rol del docente en el aula”.

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El turno de los robots

Tal es su potencial que ya se han puesto en marcha varios proyectos piloto para evaluar si este tipo de tecnología se puede integrar en las clases y qué puede aportarles a los alumnos. “Un recurso de este tipo puede ser un gran aliado dentro de las aulas. No solo para captar la atención de los alumnos, también para intentar transmitirles una asignatura, unos conceptos o un aprendizaje, de manera diferente a cómo lo hacemos actualmente”, defiende Calvo.

Precisamente en el Colegio Europeo de Madrid han iniciado este curso una iniciativa innovadora relacionada con los robots: emplean uno humanoide para comprobar si este tipo de tecnología se puede integrar en las clases y qué puede aportarles a los alumnos. “Creemos que es muy productivo poder usar un recurso tan potente en el aula, pero siempre adaptado a una metodología y sesión de trabajo. El robot nunca entrará en un aula si no hay una sesión de aprendizaje anteriormente preparada”, aclara el docente.

El proyecto abarca desde Primaria hasta Bachillerato. Así, los mayores participan en su desarrollo y programación, mientras que los más pequeños lo utilizan como herramienta para trabajar la interacción con el lenguaje, pensamiento y razonamiento. “Podemos realizar preguntas sencillas para que el robot las responda y trabajar esa parte más emocional. Pero no nos quedamos solo aquí, les hacemos ver que los robots no piensan, solo predicen y serán capaces de contestar a estas preguntas por medio de una recopilación de datos y más datos. Es una manera de descender conceptos complejos como el Big Data o Machine Learning a situaciones sencillas de un aula de Primaria”, razona.

Gracias a ello, experimentan múltiples beneficios: no sólo ayuda captar la atención de los alumnos; también es una herramienta adecuada para intentar transmitirles una asignatura, unos conceptos o un aprendizaje de forma alternativa a como se hace habitualmente.

Robots: los mejores asistentes

No es el único ejemplo. En ESADE (Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresa), por otro lado, llevan trabajando en ello desde hace un año. En este caso, introdujeron en el aula al robot humanoide Pepper. Su función es la de ejercer de asistente del profesor para liberarle de las tareas más repetitivas. Gracias a la información que recopila, el docente es capaz de conocer mejor a sus alumnos y su proceso de aprendizaje. “Los robots nos permiten dedicar y centrar el esfuerzo en la enseñanza y el desarrollo de retos para los estudiantes. La utilidad real y potencial del uso de este tipo de mecanismos es la ayuda que pueden prestar a los estudiantes en la asimilación de conocimientos, antes y después de la clase”, describe Pedro Parada, profesor del departamento de Dirección General y Estrategia de ESADE.

Esto no significa que el profesor vaya a desaparecer, sino que deberá aprender a usar estas tecnologías e integrarlas como parte de su metodología.

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