¿Son los exámenes la mejor forma de evaluar a los alumnos?

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evaluar a los alumnos

Los exámenes siguen siendo el método más popular a la hora de evaluar los conocimientos aprendidos por el alumno en cada una de las asignaturas del curso. A través de ellos, se decide si un estudiante ha alcanzado los objetivos establecidos al comienzo del año escolar. Pero, ¿y si hubiera otras (y mejores) alternativas de evaluación? Repasamos los argumentos a favor y en contra.

El método tradicional

En el método tradicional de clase, el profesor se sitúa delante de la clase, explica la lección preparada para ese día, manda deberes que hacer en casa y, a final del trimestre o del curso, hace un examen para medir qué alumnos han alcanzado los objetivos y cuáles no lo han hecho. Ian W. Brown, de la Universidad de Alabama, es un férreo defensor de su uso, afirmando que son un claro indicativo del aprendizaje del alumno, ya que “con las lecturas rara vez se puede evaluar a los alumnos cuánto se lee y cuánto se absorbe realmente, y un examen final permite al docente medir ese aprendizaje”.

evaluar a los alumnos sin exámenes

Por otro lado, Robert L. Bangert-Drowns, del Departamento de Práctica y Teoría de la Educación en la Universidad de Albany (Nueva York), considera que la evaluación frecuente puede conllevar un gran beneficio a los estudiantes. Además, señala que muchos de los docentes encuentran útiles los exámenes finales porque “tienen la particular fuerza de obligar a los alumnos a repasar el material, pensar de forma crítica sobre lo que han leído e incluso hablar entre compañeros sobre los temas que corresponden. Todo eso mejora el aprendizaje”.

No obstante, uno de los factores más importantes para hacer de los exámenes una herramienta efectiva es facilitar a los alumnos un estudio totalmente enfocado. “Prepararse para el examen final puede significar un gran aprendizaje si proporcionamos a los alumnos la información que necesitan para estudiar de forma eficiente”, apunta un informe de la Universidad de Minnesota.

Evaluación alternativa

Los estudiantes son uno de los colectivos a favor de formas de evaluación alternativas, aunque no los únicos: alegan que los exámenes finales generan en ellos sensaciones como miedo y estrés y que esto afecta directamente a su rendimiento en estas pruebas. Además, muchos expertos coinciden en las desventajas que tiene este formato de evaluación para el aprendizaje.

evaluar a los alumnos

Un ejemplo es David Jaffee, profesor de Sociología en la Universidad del Norte de Florida, que en ‘Stop Telling Students to Study for Exams’ defiende que los docentes no deberían indicar a los alumnos que estudien para el examen, sino para aprender y comprender. “Aprender se equipara directamente con estudiar para los exámenes, y estudiar para muchos alumnos se traduce en memorizar grandes cantidades de información. Muchas investigaciones informan constantemente que la memorización no contribuye a la retención de información a largo plazo”.

La tendencia en este sentido es clara, y poco a poco comienzan a extenderse métodos alternativos al examen tradicional. La División de Educación Pregrado de la Universidad Berkeley de California destaca:

  • El presentación de un artículo académico (paper) al final del curso. El docente debe asegurarse de que este trabajo es parte integral del curso y no un complemento. Una forma de fomentar su desarrollo durante el año es pedir que se entreguen partes del trabajo en plazos previamente establecidos, para que el profesor pueda controlar cómo está evolucionando el proyecto y además tenga la oportunidad de ayudar a los alumnos a enfocarlo. Esto también ayudará a los estudiantes “a escribir mejor y fomentar la integridad académica”.
  • Preparar cuestionarios o exámenes por capítulos en lugar de pruebas con una gran cantidad de materia. Este tipo de pruebas parciales empuja a los alumnos a estudiar más frecuentemente durante el curso y, por lo tanto, a tener que mantener más frescos los conocimientos de la materia.
  • Presentación de un memorándum o informe de una o dos páginas en el que, por ejemplo, deben exponer antecedentes, problemas, posibles soluciones (con pros y contras) y una recomendación final respecto a un tema. Según indican, “además de ser un buen ejercicio para sintetizar material, es una excelente manera para que los estudiantes practiquen ser concisos y directos”.

No obstante, existen otras alternativas que se alejan tanto de los exámenes como de los trabajos, tales como el ‘Diario de aprendizaje’ en el que los alumnos anotarán diariamente sus impresiones respecto al contenido impartido en clase y sobre lo que desea seguir aprendiendo, o las conocidas como ‘Dianas de evaluación’, una metodología muy rápida y visual que permite al docente conocer la opinión de los alumnos, haciéndoles de dibujar una diana con tantos círculos como niveles de valoración se deseen, para dividirla posteriormente en varios indicadores de evaluación que el alumno rellenará según considere el nivel que ha alcanzado en cada indicador.

Esta línea comienza a llegar poco a poco a todos los niveles educativos, incluyendo la etapa universitaria, ya que como apunta la presidenta electa de la Association for the Study of Higher Education, Linda Serra, “hay que tener un enfoque más global del aprendizaje, donde uno aprende en base a incrementos más pequeños y constantes”.

7 COMENTARIOS

  1. Creo que debemos atender a cómo hacemos las cosas naturalmente, esa es la mejor manera de realizarlas, en este caso, llegar a entender algo. El llegar a entender algo es un proceso continuo no una instancia abrupta de entendimiento total.
    El proceso continuo puede ser: 1ro. indicando sólo las ideas que entendió de lo que se habló recientemente. 2do. Qué cree que le faltó por entender. 3ro. cómo piensa que se podría utilizar este conocimiento. 4to. Qué le faltaría por saber para poder aplicarlo. 5to. Aplíquelo. Si logra su aplicación, la etapa está superada, si no logra aplicarlo, reanuda el punto 4to. hasta lograrlo.

  2. A medida que he ido trabajando con mis alumnos durante todo este tiempo, me he dado cuenta que lo más útil de cara al desarrollo como profesional y personal de cada alumno es la necesidad de tener un aprendizaje continuo con feedback, no vale evaluar y que la nota dependa de un test o examen trimestral. Siempre se dice que se valora el trabajo continuo, pero es mentira, en muy pocos casos se evalúa de la forma que hablas, aunque por suerte actualmente cada vez está mejor implantado.
    De este modo, aquí tenéis el enlace de la academia que me ayudó a desarrollarme como profesional y ver lo que os estoy diciendo.
    Enlace: https://academiaestudiotecmadrid.es/coach-personal-madrid-academia-estudiotec
    Un saludo!!

  3. Finalmente, la evaluación además de deber ser continua en el tiempo; formativa porque pretende dar a conocer lo que ha aprendido el alumnado y lo que le queda pendiente por aprender; además de deber ser creativa e innovadora, para ser coherente con las metodologías activas que debemos usar las/los docentes y para dar respuesta a las diferencias en el aula….

    La evaluación debe ser vista desde varios puntos:
    1) debemos hacer autoevaluación para que cada alumna/o aprenda a reconocer que sabe y que le falta o qué más quiere aprender.

    2) debe ser realizada también por los y las compañeras/os, porque es más cercana. Sabemos que la tutoría entre iguales es una forma de aprender muy efectiva, por lo tanto, si un compañero o compañera te explica en qué has fallado y también lo bueno que has aprendido, esta paridad hace que la evaluación se vea desde otra perspectiva, mucho más positiva y no tan punitiva como se ven los exámenes.

    Totalmente de acuerdo con que tenemos que usar alternativa a los exámenes 👌🏻

  4. Además de ser continua y formativa, la evaluación obviamente debe ser motivadora y creativa. Hay que evaluar de muchas maneras, no solo con exámenes. El alumnado tiene distintos estilos de aprendizaje, usamos actividades respondiendo a esos distintos tipos de aprendizaje y por lo tanto, siendo coherentes, tenemos que evaluar los aprendizajes usando distintos tipos de evaluación, que respondan a las metodologías activas utilizadas; pero sobre todo, consiguiendo que esas evaluaciones puedan ser afrontadas desde cualquier estilo de aprendizaje. Todos y todas deben sentirse cómodas/os evaluándose, para poder demostrar realmente lo que ha aprendido.

  5. Cuando la evaluación es continua, se puede detectar qué se ha aprendido y qué falta por aprender. Por lo tanto, la evaluación continua es una evaluación formativa. Esta evaluación formativa le permite al estudiantado pensar en que lo importante es aprender, y así va chequeando poco a poco, tema a tema, como se desarrolla su proceso de aprendizaje, le permite auto evaluar su proceso.

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