Cómo han cambiado los MOOCs la formación de los docentes

Aprendizaje flexible y autónomo, formación en comunidad o evaluación de igual a igual (P2P) son algunas de las ventajas que han hecho de los MOOCs un formato al que cada vez recurren más docentes para mejorar sus competencias profesionales.

MOOCs para docentes

Los MOOCs para docentes, o cursos masivos online y en abierto, se han convertido en una alternativa muy interesante para mejorar las competencias de cualquier profesional. En el caso de los docentes hay disponibles varias plataformas con contenidos específicos, que les ayudan a actualizar sus conocimientos y mantenerse al día acerca de las nuevas metodologías y contenidos.

Este tipo de cursos está despertando un gran interés entre el profesorado. Tanto es así que el año pasado fueron 25.555 las personas que pasaron por los que imparte el INTEF (Insitituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado), dependiente del Ministerio de Educación y Formación Profesional.

Aprendizaje flexible

La flexibilidad y facilidad para adquirir nuevas competencias son dos de las razones que han convertido a los MOOCs en los cursos más frecuentados por el profesorado durante los últimos años. “El alumnado  gestiona su recorrido por el aprendizaje de forma autónoma y según sus propias condiciones. No está limitado por plazos de tiempo y va avanzando cuando quiere y como quiere”, describe Conchi Fernández, dinamizadora de MOOCs en el INTEF.

Se trata de un aprendizaje informal y gratuito, donde el alumnado accede a actividades en abierto a través de formatos audiovisuales, principalmente vídeos, pero también se incluyen contenidos descargables y enlaces externos. Lo habitual es que se trate de propuestas cortas y fáciles de asimilar.

Se trata de una fórmula de enseñanza por la que también empiezan a apostar las universidades, que han ampliado su oferta tras comprobar que es uno de los formatos más demandados en la educación online. En la Universidad Carlos III de Madrid empezaron a hacer MOOCs en la plataforma MiríadaX en 2013 y en edX a partir de 2014.

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“Esta experiencia nos sirvió para dar el siguiente paso, los SPOCs (small private online courses, cursos pequeños y privados en línea). Consiste en utilizar la misma tecnología de los MOOCs, pero para grupos de estudiantes matriculados en una asignatura. Esto nos permitió cambiar a la pedagogía de flipped classroom y a metodologías activas de aprendizaje”, explica Carlos Delgado Kloos, vicerrector de Estrategia y Educación Digital de la UC3M, en el informe TIC 360º de 2018 sobre la transformación digital de la universidad.

Formación en comunidad no tutelada

Una de las ventajas de los MOOCs con respecto a otro tipo de formaciones online es que el alumnado, aunque vaya a su ritmo y la asistencia sea a distancia, siente que forma parte de una comunidad con los mismos intereses e inquietudes. Para ello tiene a su disposición un foro y herramientas sociales.

“En el caso de los impartidos por el INTEF también se añade la figura del dinamizador”, explica Fernández. “Éste acompaña al participante en redes sociales y le anima a intervenir, a compartir su contenido digital y a interactuar en espacios virtuales como son los Twitterchat, donde se proponen temas y debates relacionados con el curso”.

En contrapartida, no existe la figura del tutor a quien consultar dudas o que sirva de guía. Los asistentes son los que establecen sus propios horarios y el tiempo que le dedican, pero a cambio se les exige cierta constancia y disciplina para poder sacarlo adelante.

“El participante a estos cursos no busca el certificado o el reconocimiento oficial de un logro o la consecución de un contenido reconocido. Sólo cursa el MOOC por su necesidad de aprender, por formar parte de una comunidad virtual que avanza unida y, muchas veces, por el propio placer de adquirir unos determinados conocimientos que le resultan atractivos”, añade.

La dinamizadora del INTEF afirma que otra de las grandes ventajas de los MOOCs es que la evaluación se desarrolla siempre entre pares, entre iguales, “guiada por una rúbrica que define los puntos a evaluar”. Son los propios participantes lo que realizan la evaluación de los trabajos del resto.

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Las TIC, herramienta imprescindible

Al tratarse de cursos masivos, el número de alumnos es muy alto y los perfiles son muy variados. En el caso del profesorado, es un grupo muy heterogéneo en cuanto a procedencia (España y Latinoamérica), labores profesionales (relacionados con la docencia de todos los niveles educativos) y competencia TIC.

Hay que tener en cuenta que esta última es a veces muy necesaria “para ser capaz de afrontar los retos propuestos y superarlos sin necesidad de invertir demasiado tiempo en el aprendizaje de la herramienta digital”. De momento, los vídeos son el formato más empleado en los MOOCs, pero en el informe TIC 360º de la CRUE ya apuntan a que en dos o tres años es probable que se incorporen desarrollos basados en realidad aumentada, y en cinco años de informática emocional y robótica asociada a la docencia virtual.

En ese camino, ya se están introduciendo las redes sociales como un entorno de aprendizaje. Algo en lo que Conchi Fernández hace mucho hincapié en sus cursos. “Lo que me aporta más satisfacción es hacer llegar la tecnología a otros docentes, mejorar su competencia digital, abrirles el camino de las TIC así como su aplicación en el aula –las llamadas TAC (tecnologías del aprendizaje y el conocimiento)– y guiarles en la destreza de herramientas digitales”. Imprescindibles no solo para acceder a los MOOCs, también para afrontar los nuevos retos el entorno educativo.

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