“El aprendizaje cooperativo potencia el desarrollo humano”

0
'Cooperar para aprender' un libro de Francisco Zariquiey Biondi (Grupo SM). Entrevista. aprendizaje coopertivo

Maestro de Educación Primaria y autor de artículos relacionados con las competencias básicas, la convivencia o la gestión de la diversidad, Francisco Zariquiey ha escrito el libro ‘Cooperar para aprender‘ (Grupo SM). Hablamos con él de su obra, pero también de la introducción del aprendizaje cooperativo en las aulas y sus beneficios para los estudiantes.

¿Por qué aprendizaje cooperativo? ¿Qué razones le llevaron a escribir esta obra?

'Cooperar para aprender' un libro de Francisco Zariquiey Biondi (Grupo SM). Aprendizaje cooperativo
‘Cooperar para aprender’ un libro de Francisco Zariquiey Biondi (Grupo SM)

Fundamentalmente porque la interacción social es el motor del desarrollo humano y no tiene ningún sentido que la institución educativa por antonomasia sea de los pocos espacios donde coinciden treinta personas en cuarenta metros cuadrados y solo habla una cada vez. Desde esa perspectiva, no hay modelo educativo que responda mejor a las necesidades que se derivan de una organización pensada para potenciar el desarrollo humano que el aprendizaje cooperativo.

Llevamos prácticamente toda nuestra carrera profesional trabajando con estructuras y dinámicas cooperativas en el aula y el libro ofrece la oportunidad de compartir algunas de las cosas aprendidas. Y no solo como maestros, sino también desde la perspectiva de la coordinación y el asesoramiento docente. Todo esto ha brindado una perspectiva privilegiada a la hora de posicionarnos frente al proceso de incorporación de la cooperación en el aula, ya que no solo hemos podido cometer casi todos los errores posibles, sino que, junto a otros muchos docentes, hemos ido dando con algunas soluciones.

Uno de los temas que aborda son las técnicas cooperativas, tanto las simples como las complejas. ¿Cómo saber cuándo hay que aplicar una u otra?

Existen diversas cuestiones que se pueden tener en cuenta a la hora de elegir unas técnicas u otras, pero para nosotros uno de los factores clave es sin duda la experiencia cooperativa del alumnado. De cara a adaptar las propuestas a las posibilidades de los estudiantes, podríamos establecer que cuanto menos experiencia tengan cooperando, más sencilla y estructurada debería ser la técnica con la que trabajen. Y es ahí donde las técnicas simples se nos presentan como un recurso muy interesante para empezar a cooperar en el aula. Ahora bien, cuando contamos con un alumnado que tiene experiencia cooperando, las técnicas complejas nos ofrecen grandes posibilidades para llevar la cooperación a otro nivel, articulando dinámicas de aprendizaje basadas en la autorregulación del alumnado, tanto a nivel individual como grupal.

También habla de una serie de instrumentos para evaluar la capacidad para cooperar de los estudiantes. ¿Cuáles son sus características?

La evaluación de la cooperación resulta vital para conseguir que las estructuras y dinámicas cooperativas mejoren. Y cuanto más eficaces sean, más posibilidades nos ofrecerán para gestionar la diversidad y promover aprendizajes profundos y significativos. Por eso hemos dedicado un capítulo entero a la evaluación del aprendizaje cooperativo, en el que presentamos toda una serie de herramientas que pueden resultar útiles para evaluar la forma en la que cooperan los alumnos, tanto a nivel individual —la evaluación de la competencia para cooperar del estudiante— como colectivo —la evaluación del funcionamiento de un equipo.

'Cooperar para aprender' un libro de Francisco Zariquiey Biondi (Grupo SM). Entrevista sobre aprendizaje cooperativo

Todas estas herramientas presentan algunas características comunes. En primer lugar,  intentan operativizar la cooperación, concretándola a través de una serie de destrezas, procedimientos y actitudes que los alumnos han de interiorizar para cooperar de manera eficaz. En segundo término, se orientan a establecer lo que el alumnado hace bien y lo que no, con la intención de promover procesos de mejora. Finalmente, permiten incorporar al estudiante como agente evaluador y no solo como sujeto evaluado.

¿Qué aporta el aprendizaje cooperativo al proceso de enseñanza?

Fundamentalmente una perspectiva distinta del acto educativo, mucho más acorde con las necesidades de los estudiantes y las demandas sociales. En este sentido, creemos que el aprendizaje cooperativo es mucho más que unos agrupamientos, unos roles o un conjunto de técnicas. Estamos hablando de una forma diferente de concebir y plantear las cosas en la escuela. Un planteamiento en el que la interacción entre iguales pasa a ocupar un lugar privilegiado, descentralizando el diseño y la gestión del propio proceso educativo. En las dinámicas cooperativas, el alumnado va asumiendo parcelas cada vez más amplias en la gestión de su propio aprendizaje, lo que permite que, además de aprender los contenidos, aprenda a construir aprendizajes de una forma mucho más autónoma y eficaz.

En las dinámicas cooperativas, el alumnado va asumiendo parcelas cada vez más amplias en la gestión de su propio aprendizaje, lo que le permite aprender a construir aprendizajes de forma más autónoma y eficaz

Este protagonismo del alumnado se traduce en la articulación de propuestas más activas y centradas en el trabajo del estudiante, lo que aumenta la cantidad de alumnos que tienen la oportunidad de desarrollar los procesos necesarios para construir aprendizajes de calidad. Al tiempo, la apuesta por un aprendizaje más activo y autorregulado del alumnado nos permite a los docentes articular propuestas didácticas diversificadas, a través de la creación de situaciones en las que los alumnos trabajan con tareas diferentes, adecuadas a sus necesidades, intereses y características.

¿Y para los estudiantes? ¿Qué habilidades y destrezas favorece?

'Cooperar para aprender' un libro de Francisco Zariquiey Biondi (Grupo SM). Entrevista sobre aprendizaje cooperativoDestacar dos especialmente importantes: las habilidades relacionadas con aspectos socioafectivos y las destrezas relacionadas con la construcción de aprendizajes.

Si nos centramos en el ámbito socioafectivo, las dinámicas cooperativas contribuyen al desarrollo de toda una serie de destrezas que consideramos básicas para desenvolverse de forma adecuada dentro de los diversos contextos y escenarios sociales. Nos estamos refiriendo a destrezas como trabajar bien con los demás, establecer y mantener relaciones positivas, resolver conflictos de forma constructiva, dialogar y negociar, defender las propias opiniones y puntos de vista o ponerse en el lugar del otro.

Ahora bien, si nos circunscribimos a la competencia para aprender de los estudiantes, la interacción cooperativa promueve el desarrollo tanto de habilidades cognitivas, relacionadas con la búsqueda, organización, elaboración y recuperación de la información, como de habilidades metacognitivas, relacionadas con la identificación de las propias fortalezas y debilidades, la planificación de las tareas, la autorregulación, la evaluación del trabajo realizado o la gestión de procesos de mejora.

En el caso de nuestro país, ¿cómo valora la introducción del aprendizaje cooperativo en las aulas?

Existe un interés muy grande por el aprendizaje cooperativo en nuestro país

Creo que queda mucho por hacer, pero creo también que estamos en ello. Yo soy optimista, ya que en el momento actual existe un interés muy grande por el aprendizaje cooperativo en nuestro país. Son muchísimos profesores y —lo que es más importante— los centros que están intentando incorporar estructuras y dinámicas de cooperación a su oferta educativa y eso, sin duda, está contribuyendo a cambiar el panorama escolar.

Son cada vez más habituales las clases en las que los alumnos se sientan juntos y comparten una parte importante de las tareas que desarrollan para aprender. Y eso, sin duda, supone un cambio en la visión del acto educativo, que deja de concebirse como un acto individual y silencioso, en el que no existe relación entre el trabajo de los distintos estudiantes, para entenderse como un acto compartido, en el que los alumnos construyen conocimiento con sus compañeros bajo una premisa fundamental: que el éxito de uno es el éxito de todos.

¿Qué recomendaciones daría a los docentes que quieren aplicar esta técnica en sus clases?

Yo les daría un consejo fundamental: que traten de «hacer suyo» el aprendizaje cooperativo, intentando conectarlo con aquellas estrategias y tareas que les resultan útiles y, en consecuencia, suelen hacer en el aula. Esto implica entender la cooperación más como “una forma de hacer las cosas” que como “una cosa para hacer”. Por eso, a la hora de diseñar situaciones cooperativas, conviene que partir de una tarea que íbamos a hacer, cooperemos o no. De ese modo, la cooperación se incorporará a nuestro repertorio docente de una forma mucho más natural. Visto así, más que hablar de “hacer aprendizaje cooperativo” hablamos de “cooperativizar· nuestra práctica docente.

Por último, un pequeño test. ¿Qué le sugieren las siguientes palabras?

Aprendizaje: proceso de construcción personal y activo que se potencia dentro de la interacción social.

Aula: red de aprendizaje en la que el conocimiento se redistribuye continuamente, adecuándose a las necesidades de los distintos alumnos.

Cooperar: aprender juntos a hacer las cosas solos.

Enseñar: nos gusta plantear la enseñanza desde la perspectiva del diseño y gestión de situaciones en los que los alumnos, trabajando con sus compañeros, pueden construir sus propios aprendizajes. Esto supone entender la labor del docente como la de un entrenador que diseña las jugadas y prepara a su equipo para realizarlas, pero no entra al campo a jugar.

Metodología: siguiendo con el símil deportivo, la metodología sería el cuaderno de jugadas que maneja el docente que, lógicamente, cuanto más amplio y variado, mejor.

 

 

Título: Cooperar para aprender
Editorial: SM
Género: Educación

Amazon  Casa del Libro

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, escriba su comentario
Introduzca aquí su nombre