Con el objetivo de conocer en profundidad cómo será el futuro de la educación, Google For Education, junto a su partner de investigación Canvas8, ha llevado a cabo un estudio para el que ha contado con la participación de 94 expertos procedentes de 24 países y en el que se apuntan cuáles serán las tendencias educativas clave en los próximos años. “El futuro está cobrando una forma completamente distinta a la que conocemos actualmente. Mientras los docentes se esfuerzan para que los estudiantes adquieran la mentalidad y las competencias necesarias para afrontar una profunda transformación y un nuevo futuro, los participantes en el estudio nos contaron cómo y por qué se replantean el papel de la educación”, explican desde Google For Education.

Cinco tendencias clave

El análisis parte del estado de la situación educativa actual para avanzar hacia los cambios que se producirán en el futuro, sobre todo gracias a la aplicación de las nuevas tecnologías y el papel de la inteligencia artificial. “En los últimos años, la educación ha cambiado a un ritmo mayor de lo que nunca se había imaginado. Los expertos que entrevistamos explicaron el efecto de los avances tecnológicos recientes en cómo concebimos la enseñanza y el aprendizaje”, señala Google For Education. Así, algunas de las tendencias más relevantes que han destacado son los expertos han sido las siguientes:

Evolución del rol docente

El principal cambio que señalan los participantes en este análisis es el cambio de rol del docente, que pasa de ‘guardián del conocimiento’ a ‘coreógrafo del aprendizaje’. Y un elemento clave para conseguir esto es la aplicación de la IA y la tecnología en la educación: sólo con aplicar inteligencia artificial, los profesores podrían ahorrarse hasta 13 horas de trabajo. Y, aunque esto no resolvería la escasez de docentes, sí serviría para reducir su carga de trabajo y les permitiría, por ejemplo, reasignar horas liberadas a formarse y tejer redes para desarrollarse profesionalmente. Además, la IA les ayuda a formarse una idea más precisa del rendimiento de su alumnado y a encontrar la forma más efectiva de enseñarles y motivarles.

Algunos ejemplos que destaca el informe para que el profesorado pueda seguir desarrollándose profesionalmente son revalorizar la enseñanza como profesión usando tecnología basada en IA, así como ofrecerles más oportunidades y más flexibilidad en su desarrollo profesional.

Personalizar el aprendizaje

Uno de los expertos que cita Google es Todd Ros, autor del libro ‘The End of Average’ (2016), que señala que uno de los principales problemas globales de la escolarización es que está orientada a un ‘alumno medio’ inexistente. Y sobre esta premisa se sustenta otra de las tendencias clave del futuro de la educación: cómo pueden los docentes personalizar el aprendizaje de su alumnado. Y es que gracias a un enfoque más personal, es posible crear experiencias adaptadas a las necesidades e intereses de cada estudiante para aumentar su implicación y rendimiento.

Aunque en los últimos años se están dando grandes pasos para conseguir un aprendizaje más personalizado, es con la llegada de la IA como se consigue que el alumnado reciba comentarios inmediatos e individualizados sobre sus tareas. Además, ofrece un apoyo que va más allá de las plataformas de aprendizaje: los asistentes digitales ya se han convertido en una herramienta informal que ayuda con los deberes.

Otro punto clave para fomentar esta personalización es garantizar que el contenido y su impartición se adapten a las diversas necesidades de los estudiantes. Por ejemplo, aquellos con discapacidades cognitivas, visuales, auditivas o físicas tienen necesidades de enseñanza específicas. Las tecnologías asistenciales (TAs) —herramientas que incrementan, mantienen o mejoran la capacidad de aprendizaje de las personas con discapacidades— ofrecen soluciones innovadoras para necesidades específicas tanto dentro como fuera del entorno educativo.

Futuro De La Educación

Aprendizaje para toda la vida

“A medida que se alargue la esperanza de vida y se acelere la transformación de la sociedad, cobrará más fuerza el concepto del aprendizaje continuo y habrá más herramientas para desarrollarse y mejorar competencias”. Esta es otra de las conclusiones principales que Google For Education ha destacado en su estudio, lo que pone de manifiesto la importancia del ‘long life learning’ o aprendizaje continuo. Y es que conforme la educación evolucione para hacer frente a los retos mundiales, el aprendizaje a lo largo de la vida se convertirá en un factor clave para los docentes, que necesitarán un desarrollo profesional de calidad para seguir el ritmo del cambio.

En este sentido, la innovación en torno al aprendizaje continuo se produce cada vez más fuera de las instituciones tradicionales, desde los cursos cortos online que ofrecen empresas hasta los MOOCs (cursos online masivos y abiertos), las certificaciones digitales (como las ‘microcredenciales’) o, incluso, a través de vídeos de YouTube. Según indican en el informe, de cara al futuro se espera que este tipo de aprendizaje crezca a un ritmo considerable para poder satisfacer la demanda.

Revaluación del progreso del alumnado

Muchos docentes que participaron en el estudio creen que el sistema actual de evaluación, basado principalmente en exámenes, crea una imagen limitada de las capacidades y el potencial de los estudiantes, pero, por el contrario, no se consigue capturar todo lo que han aprendido y logrado a un nivel más amplio. También afirman que los métodos de evaluación estandarizados tradicionales que se realizan a final de curso ponen demasiado énfasis en la capacidad del alumno para retener y reproducir la información, lo que obliga a los docentes a prepararlos para superar esas pruebas, más que a centrarse en sus necesidades educativas generales.

Los expertos consultados explican que, ante esta situación y para crear un futuro más equitativo, los docentes se están replanteando el diseño y la presentación de los exámenes, al tiempo que están buscando formas de evaluar y enviar comentarios a los alumnos sobre su progreso continuo de una manera que los motive a seguir aprendiendo, así como de encontrar indicadores de rendimiento que destaquen los puntos fuertes y las habilidades. Así, por ejemplo, las evaluaciones basadas en competencias están cobrando fuerza como alternativa a la basada en calificaciones. Aunque su aplicación varía de un aula a otra, la idea principal es permitir que los estudiantes avancen por el material de aprendizaje a su propio ritmo, de forma que pasen al contenido nuevo solo cuando ya dominen un tema determinado. La tecnología también está ayudando a ofrecer diferentes métodos de evaluar su progreso. En los centros educativos se están implementando insignias digitales, normalmente en combinación con las calificaciones tradicionales.

Cambio en las aptitudes necesarias en el mundo laboral

De cara al futuro, a medida que la automatización y la inteligencia artificial (IA) transformen cada vez más el lugar de trabajo, habrá una nueva demanda de competencias que la educación no ofrece actualmente a la escala que se necesita. Y, por ello, los expertos en educación participantes en este análisis ponen el énfasis en la importancia de adaptar la educación a los nuevos ‘trabajos del futuro’. “Prepararse para esta nueva economía no se trata de dividir los puestos de trabajo entre humanos y máquinas sino más bien entender mejor cómo pueden los humanos y las máquinas trabajar juntos de forma productiva”, indican desde Google For Education.

Un punto clave que sostienen los expertos es el de ser capaces de desarrollar competencias laborales que no sean fácilmente automatizables y preparar mejor tanto a los docentes como a los estudiantes para este futuro fluctuante. Así, el Foro Económico Mundial, en su informe sobre el Futuro de los Trabajos (2020), identificó las cinco competencias predominantes: pensamiento analítico e innovación, aprendizaje activo y estrategias de aprendizaje, resolución de problemas complejos, pensamiento crítico y análisis, creatividad, originalidad e iniciativa.

El acercamiento al mundo laboral es otro punto clave a destacar por los participantes en el estudio. Y es que, a los 15 años, según la OCDE, la mayoría del alumnado aún no ha hablado con un orientador profesional en su centro educativo ni ha visitado una feria de empleo ni tampoco ha hecho prácticas. Los expertos sostienen que la exposición a este nuevo mundo laboral debería empezar antes para dar a los estudiantes la oportunidad de perfilar sus trayectorias profesionales y sus aspiraciones con el paso del tiempo, en lugar de centrarse simplemente en su primer trabajo tras la educación inicial.