Un dispositivo que comienza a ser muy popular en todo tipo de espacios cerrados como restaurantes, oficinas y también centros educativos son los medidores de CO2. Su principal función es registrar la concentración de dióxido de carbono en el ambiente, algo que resulta esencial para evitar la propagación del coronavirus. Entre sus características, estos aparatos avisan cuando se superan los niveles aceptables de CO2 en un espacio cerrado (en un aula, los niveles normales de dióxido de carbono deben estar entre los 500 ppm y los 700 ppm -partes por millón-) y que monitorizan los datos en tiempo real, entre otras cuestiones.

Medidores CO2

Disponer de esta información es vital para que la ventilación se realice de forma correcta ya que independientemente de si la ventilación se produce de forma natural (abriendo ventanas y puertas) o se realiza de manera forzada (con sistemas de ventilación o purificadores con filtros HEPA), con los medidores de CO2 se conoce en todo momento la calidad del aire y cuándo es el momento de renovarlo. 


Cinco medidores de CO2 para el aula

Los siguientes modelos son aptos para utilizarlos en el aula ya que monitorizan en tiempo real los niveles de CO2, ofrecen gráficas con todos los datos y advierten cuando la acumulación de dióxido de carbono en el ambiente es peligrosa.

Kecheer

Kecheer

Con pantalla de 3,2 pulgadas a todo color muestra los datos de CO2, la fecha, hora, humedad o temperatura. Monitoriza en tiempo real la acumulación de dióxido de carbono en el ambiente (a través de un sensor infrarrojo) y avisa cuando se superan los niveles aceptables en el interior de la clase. Cuenta con una batería de litio recargable y ofrece gráficas de los datos. Además, se puede adquirir en dos versiones: normal o con salida de datos en PDF. 

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Curconsa

Curconsa

Dispone de tecnología NDIR (o sensor infrarrojo no dispersivo) con dos canales, que evitan la contaminación cruzada con otros gases que no sean CO2, además de contar con una vida útil de hasta 15 años. Por otro lado, es capaz de ofrecer un diagrama de datos de CO2, temperatura y humedad de los últimos siete días y se puede exportar a un ordenador en archivo .txt. También se enciende y se apaga de manera automática y la pantalla es táctil.

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APROTII

APROTII

Cuenta con un almacenamiento de registro de datos continuo y dispone de tecnología NDIR de alta precisión: de este modo, los niveles de dióxido de carbono no se verán afectados por cambios en la temperatura de la sala, por ejemplo. Por otro lado, es capaz de detectar el CO2 proveniente de dos ‘fuentes’: personas o plantas (si las hubiera).

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Seafront

Seafront

Su pantalla LCD muestra de manera simultánea el nivel de CO2 en el ambiente, la humedad y la temperatura, además de otros datos prácticos como la hora o la fecha. Tiene una memoria amplia de registro de datos y advierte cuando los niveles de dióxido de carbono son superiores a los aceptables. Incluye luz de fondo para leer los datos en espacios con poca luz.

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KKMoon

KKMoon

Monitoriza los datos de CO2, humedad y temperatura en tiempo real y los almacena hasta en 999 grupos de datos, recopilándolos en gráficos para poder consultarlos en cualquier momento. Su batería es recargable y se puede configurar una alarma para avisar al docente de que se han superado los niveles de dióxido de carbono permitidos en el interior del aula.

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Claves para hacer un uso correcto de un medidor de CO2

Los siguientes aspectos, presentes en la ‘Guía para ventilación en aulas’ del CSIC, son fundamentales para hacer un buen uso de estos aparatos y realizar una ventilación y renovación del aire en las clases de manera correcta.

  • Niveles: En el exterior la concentración ‘normal’ de CO2 suele rondar los 400 ppm (partes por millón). En un aula, los niveles normales de dióxido de carbono deben estar entre los 500 ppm y los 700 ppm: si se superan hay que ventilar de forma inmediata. 
  • Datos: Debe mostrar los niveles de CO2 en tiempo real, que disponga de una resolución temporal de al menos un dato por minuto y que tenga capacidad para proporcionar los datos sin procesar pudiéndose descargar en distintos tipos de archivo como .txt, .xls o .csv, entre otros.
  • Tecnología: Debe disponer de tecnología  NDIR (Non Dispersive Infrared Detector): se trata de un sensor de infrarrojo no dispersivo que se utiliza como detector de gas. 
  • Coste: se recomienda que el precio del medidor oscile entre los 100 y los 300 euros.

Junto a estos medidores, esta otra herramienta puede resultar muy útil para analizar la calidad del aire en los centros.