A estas alturas ya resulta de sobra conocido para muchos docentes que la a priori ‘simple’ distribución de las mesas y las sillas en clase influye directamente en el ambiente y también en cómo trabajan los estudiantes y qué metodologías se emplean para la enseñanza. Frente al modelo tradicional de mesas individuales colocadas mirando hacia el frente, hay otras opciones con distintos beneficios y adecuadas en función de las necesidades de aprendizaje. Proponemos cinco formas de organizar el aula para el nuevo curso, especialmente interesantes para Primaria y Secundaria

Horizontal agrupada

Horizontal agrupada organizar el aula

Se puede preparar uniendo los pupitres individuales a lo ancho de la clase o usando mesas en las que haya espacio para, al menos, tres alumnos. Se trata de que los estudiantes estén juntos, dispuestos en filas y mirando hacia el docente. Siguiendo este sistema aumenta el espacio de trabajo, se favorece la integración de alumnos que suelen estar aislados y se promueve la interacción entre compañeros. Como se explica en el blog de Aulaplaneta, es adecuada para momentos puntuales en los que tengan que formar pequeños grupos de trabajo o realizar experimentos.

Aula en forma de U o asamblea

En forma de U organizar el aula

Las mesas y las sillas se colocan formando una U alrededor de la clase y dejando un espacio amplio en el medio, de modo que los estudiantes se ven unos a otros, así como al docente. Como todos están juntos y en primera fila, se facilita el contacto visual. Este tipo de organización es útil para fomentar debates y discusiones o realizar exposiciones orales; el alumno o el docente se coloca en el espacio central  y puede moverse libremente mientras habla. Sin embargo, como cuenta la maestra de Educación Física y psicóloga, Reme Egea, no es recomendable a largo plazo, ya que es fácil que se produzcan distracciones. 

En forma de pasillo

Pasillo organizar el aula

Se forman dos grandes bancadas opuestas dejando un espacio en medio con forma de pasillo por el que el profesor puede pasear. Al situar a los alumnos en dos hileras de pupitres enfrentados, se fomentan los debates y discusiones y se pueden planificar juegos por equipos (parejas, cuartetos o bancadas). Según el docente e investigador en la Universidad de A Coruña, Víctor Arufe, es una distribución adecuada para aquellos docentes que combinan las clases magistrales con las actividades grupales. 

En círculo

En círculo organizar el aula

Consiste en colocar las sillas y las mesas formando un círculo o un rectángulo (como la forma en U, pero cerrada). En esta disposición, el docente puede integrar su mesa junto con la del resto del alumnado, de manera que le resulta más sencillo moderar o asistir en los debates o discusiones que se generen. Para Reme Egea, resulta ideal para realizar actividades que impliquen a toda la clase: conversar sobre un tema en concreto o llevar a cabo juegos grupales. Y es que, en su opinión, su principal beneficio es que aumenta notablemente la participación de los menores y el aula se vuelve un espacio más democrático, en el que ellos mismos tienen que aprender a autorregularse (respetar el turno de palabra, no interrumpir…).

Organizar el aula por grupos

Por grupos

Uniendo mesas en forma rectangular o cuadriculada es posible crear pequeñas unidades para cuatro alumnos. El objetivo es dividir la clase en grupos de manera que puedan trabajar en equipo, compartir conocimientos y material o intercambiar ideas. La recomendación de docentes como Víctor Arufe es que se emplee para trabajar por proyectos, fomentar la interacción social y desarrollar las inteligencias múltiples. En este caso, el docente se debe ir moviendo por el aula para verlos a todos.