El artículo 14 de la LOMLOE estipula que “la evaluación del alumnado será global, continua y formativa, y tendrá en cuenta el grado de desarrollo de las competencias clave y su progreso en el conjunto de los procesos de aprendizaje”. En este escenario, las opciones que van más allá de los métodos tradicionales adquieren mayor relevancia: dianas de autoevaluación, escaleras de metacognición, diarios de aprendizaje… Hay múltiples posibilidades, aunque todas ellas tienen algo en común: contemplan aspectos como la autoevaluación o la capacidad de argumentación y reflexión; son, por lo tanto, opciones en las que se analiza lo aprendido de una manera más integral. Recopilamos 10 artículos que detallan las características y beneficios de cada uno de estos métodos de evaluación alternativos a los exámenes.
Cuestionarios interactivos
Dinámicos y fáciles de usar, ayudan a repasar contenidos, ponen a prueba conocimientos y, en muchos casos, añaden un toque de gamificación que hace la experiencia más atractiva. Si quieres saber cómo crear tus propios cuestionarios interactivos, en este artículo te contamos las mejores herramientas online para hacerlo. Entre las más populares se encuentran Kahoot!, Quizizz, Google Drive, Socrative y Gnowledge, cada una con sus particularidades y ventajas para adaptarse a distintos estilos de aula y objetivos educativos.
Exámenes cooperativos
En lugar de enfrentarse solos a las preguntas, el alumnado trabaja en pequeños grupos resolviendo juntos los contenidos y fomentando la colaboración. Esta metodología mide los conocimientos a la vez que potencia habilidades sociales, y trabajo en equipo. Para aplicarlos, el docente organiza grupos heterogéneos de 4 o 5 estudiantes, asigna roles o números y da inicio al examen cooperativo. En este artículo explicamos cómo algunos docentes los implementan en sus aulas y ejemplos prácticos.
Coevaluación
¿Conoces las ventajas de que sean los estudiantes, en lugar del docente, quienes evalúen el trabajo de sus compañeros? La coevaluación fomenta habilidades como el pensamiento crítico, la capacidad de análisis, la comunicación y la autorreflexión, y favorece un aprendizaje más consciente y colaborativo. No obstante, los docentes tienen que explicar previamente su objetivo y proporcionar estrategias para dar un feedback constructivo. En el artículo te mostramos dinámicas concretas para poner en práctica la coevaluación en trabajos grupales, proyectos o actividades colaborativas.
Arcos de evaluación
Proponen una forma de evaluar el aprendizaje de manera continua y progresiva, alejándose de pruebas puntuales como el examen final. Primero hay que definir los objetivos de aprendizaje y, a partir de ahí, se diseñan actividades e instrumentos de evaluación en varios momentos. El resultado es una visión completa del aprendizaje que no solo refleja los resultados finales, sino también el recorrido de cada estudiante, identificando fortalezas y áreas a reforzar a tiempo. En el artículo te contamos cómo aplicar los arcos de evaluación.
Diana de autoevaluación

Se trata de un sistema de evaluación visual en el que se dibuja una diana con círculos concéntricos que varían su tamaño. A su vez, estos se dividen con líneas rectas creando porciones: cada una representa un aspecto concreto a evaluar y se van coloreando cuando los resultados son positivos. De este modo, cuanta más superficie tenga color, mayor será el éxito obtenido. Es útil para comparar los resultados en dos momentos diferentes del aprendizaje como, por ejemplo, al inicio y al final del trimestre. Además, potencia el aprendizaje por parte de los estudiantes (debido a la autoevaluación) y hace que el trabajo del docente sea más eficiente.
Diarios de aprendizaje

Consiste en que los estudiantes expresen por escrito todo lo aprendido sobre las materias, contenidos o proyectos que van realizando en el aula, reflexionando y analizando su propio proceso de aprendizaje al mismo tiempo. De esta manera, se fomenta el autoconocimiento, el desarrollo de la escritura, la capacidad crítica y la organización del trabajo. También ofrece ventajas a los docentes, ya que les permite llevar un seguimiento más personalizado de cada estudiante y ofrecerles un ‘feedback’ continuo.
Dosier o portfolio de aprendizaje

Los estudiantes, tras la recopilación de sus proyectos y trabajos, analizan y evalúan su propio progreso. Así, se implica al alumnado en su proceso de aprendizaje y se revalora todo el trabajo del curso. En el portfolio de aprendizaje se debe incluir “una portada e índice, un comentario inicial sobre qué se espera o desea aprender, unos objetivos de aprendizaje ligados a las responsabilidades y compromisos que adquiere el estudiante, ejemplos de materiales, recursos o actividades realizadas a lo largo de todo el proceso de aprendizaje, además de comentarios de autoevaluación o reflexión sobre estos ejemplos seleccionados”, según explica Francesc Martínez-Olmo, coautor del proyecto ‘La evaluación alternativa de los aprendizajes’.
Escalera de metacognición

Se basa en cuatro preguntas que representan los cuatro peldaños de una escalera: ¿Qué he aprendido?, ¿cómo lo he aprendido?, ¿para qué me ha servido? y ¿en qué otras situaciones puedo utilizar lo aprendido? Cada alumno debe responder a las cuestiones planteadas de forma individual, aunque también es posible aplicar este método en grupos pequeños o con toda la clase. Además, se puede utilizar en todas las etapas escolares, desde Infantil hasta Bachillerato.
Exámenes cooperativos

Promueven el trabajo en equipo y la comunicación; son aquellos que se llevan a cabo entre cuatro o cinco estudiantes de manera conjunta. Para realizarlos, primero se tiene que dividir a la clase en grupos, intentando que sean lo más heterogéneos posibles. Una vez se constituyen, cada uno de los alumnos es identificado con un número y el examen da comienzo. En el tiempo que dura la prueba el grupo debatirá, se ayudará entre sí, intercambiará opiniones y argumentos para lograr un consenso y completar las preguntas; al final, el profesor escogerá al azar un único examen de cada grupo y la nota que le ponga al test de ese estudiante será la que reciba también el resto de miembros de su equipo.
Rúbricas

Ayuda a evaluar el aprendizaje del alumnado haciendo que los propios estudiantes conozcan sus errores mediante la autoevaluación. Para ello, se utiliza un documento en el que se describen distintos niveles de calidad de una tarea o proyecto, dando así un feedback informativo muy completo al alumnado sobre el desarrollo de su trabajo. Permite evaluar cada una de las competencias de forma detallada, puesto que en el documento se diseccionan las tareas complejas que conforman una competencia en tareas más simples.
Interesante recursos para trabajar en el aula con las y los estudiantes. Creativo y dinámico.
Muy oportuna la propuesta, actual y sencilla de aplicar pues ofrece el qué, cómo y para qué aplicar cada propuesta. Muchas gracias
LA nueva escuela mexicana exige una evaluación más completa y esta propuesta con rubrica, coperativa, portafolio metagnitiva, diarios son formas muy concretas de registrar todos los resultados de lo evaluado
Excelente curso ayuda mucho a tener buenos aprendizajes ante los alumnos.