No hace falta ser experto en matemáticas para entender los juegos de palabras de los siguientes chistes sobre matemáticas. Algunos tratan sobre el método de enseñanza de la materia, otros tocan temas concretos que ya se han estudiado en clase… pero todos enseñan algo. Si los pillas, ¡son muy graciosos! 

Chistes sobre matemáticas

La esquina 

“Tengo mucho frío, ¿qué hago?”, preguntó tiritando el alumno. “Colócate en la esquina”, respondió la maestra. “¿Y en la esquina por qué?”, volvió a preguntar el estudiante. “Porque la esquina está a 90º”, dijo la profesora.

Proporciones

El dependiente de la pizzería pregunta: “La pizza, ¿la quiere cortada en 6 o en 8 trozos?”. El cliente responde: “Córtamela en 6 porque 8 trozos van a ser muchos y no me la podré comer…”.

Curva y tangente

¿Qué le dice la curva a la tangente?
¡No me toques!

Límites

  • ¿Qué tal llevas el examen?
  • Pues al límite.
  • Bueno, pues ya verás como apruebas.
  • Sí, salvo que la profesora me ponga en el examen que tienda a 0.

La x

El profesor dice: “… despejando x obtenemos que x = 3”.
El alumno señala: “¡Un momento!, ¡usted dijo ayer que x era igual a 2!”.

Ceros de fiesta

En la fiesta de los 0:

Llega el 8, y le dicen: “Usted sí que no entra y no me diga que viene disfrazado”. Y el 8 responde: “No, yo soy un 0, pero vine con cinturón”.

Aprender Matemáticas

  • “¿Oiga, no tiene una pastilla para aprender Matemáticas?”
  • “Sí, espere un poquito…”

El farmacéutico se mete en la trastienda y, al cabo de un rato, aparece con algo que parece un melón.

  • “¿Tan grande?”, pregunta el interesado.
  • “Bueno, ya sabes que las Matemáticas siempre fueron difíciles de tragar…”

La parábola

En aquel tiempo, dijo Jesucristo a sus apóstoles:

  • “y = 2×2 + 3x – 5”

A lo cual, respondió Pedro:

  • “Maestro, no te entendemos”.

Y contestó Jesucristo:

  •  “Es una parábola”

Problemas matemáticos

  • “¡Papá, papá!, ¿me haces el problema de Matemáticas?”
  • “No hijo, no estaría bien”.
  • “Bueno, inténtalo de todas formas”.

¿Cuál es la media?

Un estadístico podría meter su cabeza en un horno y sus pies en hielo, y decir que en promedio se encuentra bien.