Definimos el aburrimiento como la falta de diversión e interés, y lo consideramos un estado emocional desagradable puesto que lo asociamos al tedio, al agobio y al sopor. Tanto adultos como menores tienen unas agendas tan saturadas que no están acostumbrados a no saber qué hacer ni a aguantar el malestar inicial que el aburrimiento produce. Sin embargo, los momentos de aburrimiento son propicios para que la imaginación, la observación y la creatividad se pongan en marcha. Las siguientes lecturas, ideales para menores desde los 3 hasta los 12 años, muestran las posibilidades infinitas que ofrece el aburrimiento para divertirse.

A veces me aburro

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Ofrece un truco para combatir el aburrimiento: poner caras. Así, si pones cara de pato y te metes en el papel, nadas en el estanque y buceas como un pato; si pones cara de vaca disfrutas al detenerte a contemplar cómo va transcurriendo el día rumiando en la pradera; si pones cara de ambulancia, no solo haces sonar la sirena, sino que vas a toda velocidad a salvar vidas; si pones cara de informático, con un solo clic instalas programas. También hay otra opción: poner cara normal y leer cuentos, jugar con los amigos, pasear…

A Veces Me Aburro
  • Autor: Juan Arjona y Enrique Quevedo Aragón
  • Editorial: Tres Tigres Tristes
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¡Me aburrooo!

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Un niño quiere ir al parque, pero está lloviendo. El pequeño repite que se aburre y el padre le propone diferentes alternativas: pintar, hacer un puzle, leer un libro, jugar con los juguetes, con los peluches… Sin embargo, no le apetece ninguna de estas actividades, así que decide sentarse en el sofá y, con un suspiro profundo, mira alrededor, observa detenidamente la bombilla, el balcón, la alfombra… Poco a poco el cojín se transforma en un caballo con el que poder cabalgar, saltar montañas y viajar lejos, muy lejos. Está tan inmerso en el juego que no se ha dado cuenta de que ha dejado de llover. ¿Querrá ir al parque o seguirá pensando en nuevos lugares que visitar junto a su caballo?

¡Me Aburrooo!
  • Autor: Carmela Trujillo y Marta Sevilla
  • Editorial: Combel
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En el desván

El pequeño protagonista está en su habitación y, a pesar de estar rodeado de una tonelada de juguetes, se aburre. Hasta que, gracias a la escalera de su camión de bomberos, sube al desván: un lugar maravilloso donde se hace amigo de una familia de ratones, de una colonia de escarabajos y de una araña. ¡Es el lugar ideal para descansar y pensar! Al abrir una ventana, accede a nuevas ventanas y consigue hacer funcionar el motor de una avioneta. Luego comparte todo lo que ha descubierto con un amigo muy peculiar: ¡un tigre! Y cuando baja del desván, corre entusiasmado a contar a su madre todas las peripecias y las aventuras variopintas que ha vivido. Sin embargo, se extraña cuando la madre le responde que ellos no tienen desván. ¿Cómo es posible? ¿Será que su mamá no ha encontrado la escalera adecuada para subir?

En El Desván
  • Autor: Hiawyn Oram y Satoshi Kitamura
  • Editorial: F.c.econom
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La rebelión de los aburridos

El reloj de pared, la bombilla, el teléfono y la maquineta se rebelan porque están aburridísimos de hacer siempre lo mismo: recurren a la bruja Permuta para que les ayude con un conjuro. Pero el resultado no es el esperado… Las manecillas del reloj son un tenedor y una cuchara, la maquineta cuelga del techo en lugar de la bombilla, del teléfono brota agua como si fuera una ducha. ¡Nada es normal! Ante tal caos, todos ruegan a la bruja que deshaga el conjuro. Y para que sus amigos no se vuelvan a aburrir nunca más, el libro de cuentos les enseña a leer. 

La Rebelión De Los Aburridos
  • Autor: José Carlos Andrés
  • Editorial: La Fragatina
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Un gran día de nada

Un niño va a pasar unos días con su madre a una casa en el bosque. Aparentemente es un lugar solitario y sin atractivo alguno, y mientras ella trabaja en silencio, el pequeño se entretiene con su videojuego. Hasta que una tarde de lluvia está muy aburrido y decide adentrarse en el bosque. Poco a poco va redescubriendo sensaciones que tenía olvidadas como el olor a tierra mojada, el efecto óptico de los rayos del sol, trepar a los árboles, respirar aire fresco, observar el vuelo de las aves y los insectos, beber agua de lluvia, chapotear en los charcos… Este paseo le conecta con la naturaleza, con su madre y con él mismo.

Un Gran Día De Nada
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Señor aburrimiento

El aburrimiento del protagonista es tal, que cree que el Señor Aburrimiento ha atascado los relojes, y decide recurrir a su truco infalible: toma el sendero de la imaginación, que le ofrece muchas y diferentes posibilidades para divertirse. En primer lugar se transporta a un bosque repleto de árboles que tienen incrustados en sus troncos relojes de pared o flores que parecen relojes de bolsillo; después se convierte en pirata y mago; se adentra en un mar de chocolate con olas de natilla y a lo lejos descubre una náufraga sobre una tostada desierta… Así consigue esquivar el enfado, el apetito, el llanto o el miedo que van apareciendo de la mano del Señor Aburrimiento. 

Señor Aburrimiento
  • Autor: Pedro Mañas y David Sierra Listón
  • Editorial: Libre Albedrío
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Me aburro

Nada le parece divertido al pequeño personaje de esta historia. ¿Por qué nos aburrimos?, ¿qué significa estar aburrido?, ¿estar siempre en un mismo sitio es aburrido o el cambio constante de lugar es lo que nos aburre?, se pregunta. Y, ¿una piedra se aburre?, ¿y el osito de peluche o un lápiz sin punta? Una cosa lleva a la otra y pasando por cuestiones como ¿cómo sería el parque de atracciones más aburrido del mundo, tendría una montaña rusa a paso de tortuga o la mayoría de atracciones estarían estropeadas?, se da cuenta de que imaginar algo muy aburrido puede llegar a ser divertido y gracioso. Pensando, pensando, van apareciendo un sinfín de interrogantes: ¿quién inventaría la palabra aburrimiento?, ¿a qué edad nos aburrimos más?, ¿cuándo la gente parece pasarlo bien, está en realidad aburrida o es al revés?, ¿gracias al aburrimiento, disfrutamos más de los momentos divertidos?

Me Aburro
  • Autor: Shinsuke Yoshitake
  • Editorial: Pastel de Luna
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¡Qué aburrimiento!

Un oso bebé está inmensamente aburrido, no sabe a dónde ir. Ni sus amigos ni mamá tienen tiempo para él: ¡todos están ocupadísimos! Y va de aquí para allá hasta que se cansa y decide tumbarse sobre la hierba sin hacer absolutamente nada. Entonces ocurre algo sorprendente: nota cómo el viento mueve su pelaje; observa cómo el cielo tiene tonalidades diferentes; se fascina con las formas originales que van adquiriendo las nubes. Además, aparece un topo para jugar al escondite, trina un pájaro a sus espaldas, extiende sus patas delanteras como si fueran alas y comienza a planear como un águila y, así consigue disfrutar de todo lo que le rodea. 

¡Qué Aburrimiento!
  • Autor: Henrike Wilson
  • Editorial: Lóguez Ediciones
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Terriblemente aburrida

Insulsas puesto que no tiene ningún reto a la vista; plomizas porque cualquier esfuerzo se hace pesadísimo; interminables ya que simplemente ve el tiempo pasar; y soporíferas dado que el bostezo lo inunda todo: así son las tardes del pequeño animalillo que está sumido en un bucle de aburrimiento. El tedio le invade ante nada nuevo, interesante, divertido o motivador en el horizonte… ¡Nada, nada para descubrir o explorar! Sin embargo, ¿se ha dado cuenta de que, mientras estaba quejándose, ha subido por el lomo de un dragón, se ha adentrado en la boca del enorme animal, se ha deslizado por su garganta, ha nadado en su estómago y ha subido y bajado por los enroscados intestinos del dragón como si estuviera en una gigante montaña rusa hasta, finalmente, ser expulsado?

Terriblemente Aburrida
  • Autor: Raquel Bonita
  • Editorial: Bookolia
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¿Te aburres, Minimoni?

Mónica, Minimoni para las amistades, tiene la agenda a rebosar: los lunes se reencuentra con sus amigos; los martes entrena a hockey; los miércoles lee en la biblioteca; los jueves va al taller de pintura; los viernes visita a su abuela; y los sábados se va de excursión. Pero… los domingos se aburre porque no tiene plan ¡lo odia! Sabe que aburrirse no sirve para nada así que piensa qué podría hacer y, como no encuentra respuesta, se lo pregunta a un ratón, a un conejo, a una serpiente, a una araña, a un murciélago… ¡Nadie lo sabe! Hasta que un extraterrestre le dice que se lo pregunte a su mamá. ¿Tendrá la mamá de la pequeña la respuesta?

¿Te Aburres, Minimoni?
  • Autor: Rocío Bonilla
  • Editorial: Algar
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