‘Matemáticas activas’, un proyecto para sentir las matemáticas

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Matemáticas activas, un proyecto para sentir las matemáticas

Desde el CEIPSO El Encinar de Torrelodones (Madrid), las docentes de matemáticas Beatriz Fernández López y Virginia Pérez Gorroño nos cuenta como enseñan esta asignatura en los distintas etapas educativas. La clave está en que los alumnos vivan y sientan las matemáticas, aplicándolas a situaciones propias del día a día. Para ello, han desarrollado un modelo basado en las matemáticas activas.

¿Sabíais que las clases particulares más demandadas por las familias son las de Matemáticas? ¿Y cuántas veces hemos escuchado la frase ‘Es que yo soy de letras’ para argumentar que no se comprende cómo se resuelve una operación o qué proceso sigue un problema? Evidentemente en algo hemos fallado los profes de matemáticas y, de ahí, que hayamos decidido que los alumnos vivan y se emocionen con las matemáticas.

Matemáticas activas

Desde el centro, promovemos lo que denominamos ‘Matemáticas activas’. Se trata de un modelo que fomenta la participación activa del alumnado al construir sus aprendizajes manipulando materiales, comprendiendo el porqué de las cosas, enunciando lo comprendido y aplicando las conclusiones a situaciones de la vida cotidiana.

Matemáticas activas un proyecto para sentir

Además, para los profesores que impartimos clase de matemáticas en nuestro colegio, es muy importante que los alumnos comprendan por qué tratamos de desterrar que el papel del estudiante se limite a comprender lo que enuncia el docente. Para ello, y basándonos en Elsa Santaolalla Pascual y su artículo ‘Marchando una de matemáticas’ trabajamos los diferentes contenidos curriculares abordando tres fases:

  • Fase manipulativa: Tocar, tocar, tocar. Contar con los dedos y ‘chuparse el saborcete’.
  • Fase simbólica: Dibujo, represento, señalo. Representar en papel y en nuestro cerebro en blanco lo que estoy aprendiendo.
  • Fase abstracta: En esta última fase nos ponemos la bata blanca de matemáticos y nos regocijamos con nuestros resultados.

No sólo nos parece importante la construcción del concepto y comprensión del mismo para que se lleve a cabo el aprendizaje, sino que además uno de nuestros objetivos es alcanzar el desarrollo de la competencia matemática, y de paso, el resto de competencias claves delimitadas en el currículo escolar.

Para ello, un medio muy interesante al que recurrimos es el establecido por Alsina y su pirámide de la educación matemática ideal, que dice que las clases de matemáticas tienen que estar basadas en situaciones cotidianas que planteen los alumno: aprendizajes que se realicen en el cole pero les sirvan en la vida real, y así las observaciones de la vida real se  transforman en aprendizaje significativo.

Actividades que desarrollan los alumnos

Desde el curso pasado contamos con la Comisión de Matemáticas que vela por la implantación de la metodología y está formada por profesores que dan clase desde Infantil a 4º de ESO. ¿Su misión? Hacer que nuestra metodología sea una ‘enfermedad contagiosa’, proporcionando recursos, diseñando actividades de centro y organizando la mentorización, donde compartimos lo que unos y otros sabemos.

Matemáticas activas un proyecto

Como actividades destacamos las ‘CazaMates’ y las ‘Matrimáticas’. En ‘CazaMates’ nuestros alumnos, desde 3 años a 3º ESO,  desarrollan la capacidad de descubrir las matemáticas que nos rodean y lo plasman con una foto según las pautas establecidas. Los alumnos, armados con una cámara fotográfica ‘cazan’ números (naturales, enteros, fracciones, romanos…), unidades de medida y por último, geometría. Las fotos ‘cazadas’ se trabajan en las clases y posteriormente se pegan en un mural en las zonas comunes del colegio.

‘Matrimáticas’ sirve, por otro lado, para trabajar la numeración y el cálculo mental. En esta ocasión buscamos matrículas: Infantil descubre que en la mismas se podían esconder dos números consecutivos; 1º, 2º y 3º de Educación Primaria que los números que las componen pueden sumar decenas exactas y que además jamás podían ser cuatro decenas; 4º, 5º y 6º las tablas escondidas en las mismas (el producto de los dos primeros, da de resultados los dos segundos); y  Secundaria concentra sus energías en conseguir fracciones equivalentes.

Manipular materiales para aprender

Ejemplos concretos de cómo abordamos el currículo escolar con esta metodología sería lo trabajado en 6º de Educación Primaria en el concepto de porcentaje. Previamente hemos repasado la fracción de un número con regletas: si queremos averiguar cuánto es 2/3 de 15, cogemos 15 regletas, las repartimos en 3 grupos y comemos dos de ellos, ¿cuántas tenemos? 10.

Los profes planteamos situaciones, hacemos preguntas, nuestros alumnos van probando y sacando conclusiones hasta que son capaces de enunciar lo comprendido a través de la manipulación. Una vez alcanzado este concepto, pedimos a nuestros chicos que construyan un cuadrado de 100 con regletas, ¿cuánto ocupa cada uno de los colores? ¿Cuánto era el total? ¿Qué fracción representa? ¿Sabéis que en matemáticas se expresa de esta manera —-%? Combinando cómo han construido su propio aprendizaje de fracción de un número y porcentaje son capaces por sí solos de calcular porcentajes inventando problemas recreando situaciones de la vida cotidiana.

Matemáticas activas, un proyecto para sentir las matemáticas

Otro ejemplo es el realizado en 2º de Primaria. No nos gustan los niños que memorizan sin comprender y que aprenden sin tocar, así que las tablas de multiplicar no se van a memorizar. En este caso, hemos construido nuestra propia máquina de multiplicar y rellenamos un cuadro con todas las multiplicaciones posibles que ellos mismos van calculando. Asimismo, en los primeros cursos de Primaria no hablamos de problemas, que incitan a escaquearse, hablamos de misterios que tienen que resolverse. Buscamos las pistas en los enunciados (por ahí creemos que lo llaman datos) y encontramos la solución como auténticos detectives de las matemáticas.

Creemos en nuestro proyecto, en nuestros profes y en nuestros alumnos, y estamos seguros que nuestras familias no necesitarán invertir en clases particulares de matemáticas, aunque quién sabe, a lo mejor los chavales se quedan con ganas de más…

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