¿Cómo explicar a un estudiante de otro país que nuestras fiestas más populares de moros y cristianos ‘celebren’ algo tan poco conmemorable como guerras y matanzas? Esta y otras preguntas representaron una constante en el desarrollo de nuestro proyecto Erasmus+ KA229 We Always, que gira en torno al conocimiento, la difusión y la toma de conciencia sobre el patrimonio cultural de los países de los centros educativos que participaron junto a nosotros en esta iniciativa: Alemania, (Thomas-Mann-Gymnasium, en Berlín), Francia (Lycée Marseilleveyre, en Marsella) y Hungría, (Egri Pásztorvölgyi Altalános Iskola és Gimnázium, en Eger). 


Design Thinking

Con el fin de mostrar nuestro patrimonio material e inmaterial adoptamos un enfoque metodológico que ha evidenciado a lo largo de este proceso un gran potencial: el Design Thinking. Esta metodología se centra en la persona y sus necesidades para satisfacerlas por medio de un producto. En este caso, el diseño y la creación de productos educativos facilita la explicación de nuestro patrimonio cultural.  

La actividad de todos los centros se articuló en diferentes fases: empatizar, definir, idear, prototipar y evaluar lo realizado .

Metodología design thinking para una experiencia de aprendizaje internacional

Los comienzos fueron un tanto complicados por la dificultad para transmitir al alumnado de 4º de ESO el significado de este proceso, el porqué y el para qué y para segmentar de alguna manera la tarea en estos pasos. Este obstáculo nos llevó a organizar un taller formativo práctico con Guillermo Palau, profesor de la Universidad Politécnica de Valencia y especialista en el desarrollo de proyectos a partir de esta metodología. El sentido de la actividad era, por un lado, la motivación de cara al trabajo eficiente en grupo y, por otro, una aproximación partiendo del elemento patrimonial que debían reflejar los equipos de alumnos y que dividimos en los ámbitos de fiestas, gastronomía, música y lengua.


Productos creados por el alumnado 

Los grupos pusieron en marcha una investigación en la que, a través de encuestas y otras herramientas, intentaron ponerse en la piel de un compañero extranjero para identificar sus conocimientos previos, carencias e intereses sobre el patrimonio cultural de nuestro país. A partir de esos supuestos, nos aproximamos a la definición del problema que surgía al pretender dar a conocer ese elemento patrimonial.

Seguidamente, aplicamos lo aprendido en el taller sobre generación de ideas y selección de las más adecuadas siguiendo un criterio de viabilidad y de originalidad. Cada grupo desarrolló esta idea y propuso un prototipo, una representación material de dicha idea (bocetos, maquetas, borradores de páginas web…) que se presentó ante el resto para su discusión y crítica constructiva. Esta evaluación condujo a que los grupos desarrollaran y mejoraran sus iniciativas.

Productos creados por los alumnos - design thinking

Reconocimiento profesional

Los resultados fueron muy variados en cuanto a la forma: cuentos infantiles ilustrados, juegos en formato digital (con Scratch, Kahoot, cazas del tesoro basadas en pistas ocultas en códigos QR), juegos de cartas y de tablero, páginas web, vídeos, etc. Algunos de ellos se pusieron a disposición del alumnado del proyecto en el blog

Con este mismo objetivo, nuestro alumnado diseñó y presentó una exposición que se dio a conocer a sus familias en un acto de difusión del proyecto coincidente con la última convocatoria de los ErasmusDays. La muestra se exhibió durante algunas semanas en el centro para su aprovechamiento por parte del resto del profesorado y estudiantes no participantes en el proyecto.

En conclusión, combinar una metodología como el Design Thinking y un marco de un proyecto internacional Erasmus+ ha servido como instrumento de relación y de formación en nuestro entorno y más allá de él. Una oportunidad de reflexionar sobre los términos en que nos explicamos y explicamos a otras personas las opciones y los contextos que han determinado nuestro patrimonio a lo largo de la historia.