Un colegio se transforma en un cuento viviente cada mes de abril

Cuando se aproxima el Día del Libro, los estudiantes del colegio público de Hurchillo, en Orihuela (Alicante), se meten en la piel de sus personajes literarios favoritos. ¡Y se involucra todo el pueblo! Joaquín Marzá Mercé, director del centro, nos lo cuenta.

cuento viviente

“Erase que se era, hace algunos años, unos estudiantes que se quedaron sorprendidos y con la boca abierta al llegar a su colegio. Los días próximos al 23 de abril, ya no era el mismo sitio, parecía que las paredes tenían algo especial. Cada año, ese grupo de alumnos esperaba con sorpresa la llegada de esta jornada porque su colegio durante tres días se convertía en un cuento. No había clase de Lengua, ni Matemáticas… En esos días había obras de teatro, marionetas, cuenta cuentos, ilustradores, escritores… Era un colegio raro, pero super divertido”.

Este cuento comenzó hace 30 años, cuando un pequeño grupo de docentes un poco ‘locos’ diseñó unas Jornadas de Literatura Infantil con el objetivo de hacer que los estudiantes entrasen a formar parte de los cuentos, o mejor dicho, que entrasen dentro de los mismos. Aquello, que en un primer momento era una ilusión, con el paso de los años se ha convertido en una realidad y en este curso escolar hemos celebrado las XXX Jornadas de Animación Lectora.

Mochilas de imaginación viajera

Poco a poco las familias también quisieron entrar en ese colegio de cuento para ver qué pasaba y ahora ya es todo el pueblo el que, al llegar estas fechas, se vuelve ‘soñador’ para convertirse en un personaje mágico dentro de este gran acontecimiento.

Todos los alumnos del Colegio Público de Hurchillo leen un total de 15 libros al año y participan con su ‘Mochila de la imaginación viajera’: en cada clase hay una mochila que contiene un libro para el alumno y otro para los padres junto un cuaderno de bitácora para cada uno de ellos. Los resultados de esta iniciativa han sido extraordinarios y la implicación de todos ha sido total.

Todos participan

A lo largo de estos años, por el colegio han pasado escritores como Carmen González, Blanca Ballester o Carles Cano que han puesto su granito de arena para hacer posible que la magia se contagie. Incluso uno de ellos, Cano, ha escrito un cuento de nuestra historia. He aquí un pequeño extracto de ‘La cajita de cerillas’: “Instalaron la cajita en un buen sitio y después, campanudamente, la abrieron y se metieron dentro. La gente del pueblo no lo podía creer.

cuento viviente

Pero, ¿cómo es posible que la hayan metido ahí dentro?, decían viendo unos ojos como alcaciles, y unas bocas como rapes. Al poco tiempo salieron los maestros y dijeron que habían estado arreglando ‘la escuela’… Cuando los niños salieron de su cajita y empezaron a contar que su escuela era mágica, y que no les había faltado espacio y que el tiempo se les había hecho corto y que habían navegado por mares de piratas y bajado al centro de la tierra  por un volcán y muchas otras maravillas…”.

De colegio a cuento

A lo largo de estos 30 años la misión de este centro ha sido convertir a cada estudiante en un personaje de un viaje imaginario diferente, un viaje al mundo de los mares, un viaje pirata, un viaje a los cuentos de Disney, un viaje a los cuentos tradicionales, un viaje a cuentos al revés, un viaje a la imaginación…

En los tres días que duran las jornadas, el alumnado viaja con un pasaporte imaginario al mundo de los cuentos. En esta edición viajarán al mundo de Blancanieves, al mundo de la cerillera, al mundo de las mujeres científicas, al mundo de Mortadelo y Filemón, al mundo de El Principito, al mundo de Peter Pan. Estos personajes ambientan los diversos espacios y cuentan a los niños las historias con finales alternativos o haciendo uso del cuento al revés.

También, la ‘Gramática de la Fantasía’ de Gianni Rodari inunda todas las jornadas al igual que las actividades de ‘fomento lector’ que hacen todos los cursos durante el curso escolar.

Año tras año, los niños, los docentes y todo el pueblo ha conseguido cambiar el rostro y el corazón de todos los alumnos de este colegio, que como dice el cuento de Carles Cano: “Y empezaron a entrar, poco a poco en la cajita y también ellos les iluminó la luz mágica de aquellas cerillas. Con el tiempo, todo el pueblo aunque no era muy grande, cupió en la caja de cerillas”.

2 COMENTARIOS

COMENTARIOS

Por favor, escriba su comentario

  Acepto la política de privacidad

Introduzca aquí su nombre