Las flashcards (o tarjetas de estudio) se han consolidado como uno de los métodos más populares para memorizar conceptos, repasar contenido y aprender de forma activa: cada tarjeta contiene una pregunta y su respuesta y, al revisarlas repetidamente, los estudiantes consolidan la información gracias a la repetición espaciada, una técnica que optimiza la memoria y facilita el aprendizaje duradero.
Sin embargo, crear y organizar estas tarjetas de forma manual puede resultar tedioso, especialmente cuando se trata de grandes cantidades de información. Aquí es donde entra en juego Anki, una plataforma gratuita para crear, personalizar y compartir barajas de flashcards. Funciona en Windows, Mac, Linux, iOS y Android, y su algoritmo ajusta automáticamente la frecuencia de revisión de cada tarjeta según los aciertos y errores del estudiante. De este modo, las más difíciles aparecen con mayor frecuencia y las que se recuerdan bien se muestran menos para optimizar el repaso diario, lo que explica por qué se ha convertido en una herramienta especialmente útil en el ámbito educativo.
Anki en el aula: usos y posibilidades

Los docentes pueden crear barajas personalizadas para adaptarlas a cualquier materia. Por ejemplo, en el aprendizaje de idiomas es posible añadir vocabulario, gramática, frases hechas o pronunciación con audio. En ciencias y matemáticas, las tarjetas permiten repasar fórmulas, conceptos clave y procesos biológicos o químicos. Y para historia y geografía, se pueden añadir fechas, capitales y personajes históricos. En caso de que se usen para preparar exámenes, ofrece la posibilidad de generar tarjetas tipo test, preguntas de opción múltiple o simulacros.
Empezar es sencillo: basta con registrarse en AnkiWeb o descargar la aplicación, crear la primera baraja asignándole un nombre y decidir si será pública o privada. A continuación, solo hay que añadir tarjetas pulsando en ‘Añadir’, escribir la pregunta en el anverso y la respuesta en el reverso, e incorporar si se desea imágenes, audio o fórmulas. Además, se pueden usar plantillas predefinidas o personalizar el diseño, adaptando colores, tipografía y disposición de los elementos.
Además, es recomendable explorar los complementos de Anki, pequeñas extensiones que amplían sus posibilidades. Algunos permiten añadir voz a las tarjetas, dibujar directamente sobre ellas, integrar mapas mentales o esquemas, o consultar estadísticas avanzadas de progreso para que tanto docentes como estudiantes midan su aprendizaje. Incluso hay complementos que incorporan inteligencia artificial, como AnkiBrain o Anki AI Dock, capaces de generar tarjetas automáticamente a partir de textos, traducir contenidos o sugerir ejemplos.

Recomendaciones prácticas
El objetivo es que los estudiantes respondan mentalmente antes de ver la respuesta y que practiquen este método a diario durante unos minutos para obtener resultados significativos. Para sacar el máximo partido de la herramienta, conviene crear barajas cortas y centradas en conceptos clave, fomentar el repaso diario incluso con pocas tarjetas, combinar texto, imágenes y audio (especialmente útil para idiomas), y motivar a los estudiantes a construir y compartir sus propias barajas. Estas estrategias permiten que el repaso se convierta en un juego interactivo y que el alumnado refuerce su aprendizaje de forma progresiva. Sin embargo, si deseas ir más allá de las barajas y necesitas crear juegos de repaso o materiales colaborativos en tiempo real, puedes complementar Anki con herramientas como Wayground o Blooket.

Muy buena pinta. La conocía pero todavía no le he testeado. A mí me encanta brainscape para utilizar flshcards digitales