La primavera está a la vuelta de la esquina y con ella empiezan los días más largos, vuelven las flores y las temperaturas suben. Por ello, es una época ideal para animar al alumnado a dar la bienvenida a esta nueva estación con actividades de primavera para el aula que les hagan reflexionar sobre sobre la naturaleza, el entorno y las emociones que despierta el cambio de estación.
Actividades y proyectos para dar la bienvenida a la primavera
Desde actividades clásicas como identificar flores o decorar el aula con elementos primaverales hasta proyectos más innovadores basados en metodologías activas, la primavera puede aprovecharse como eje transversal para trabajar diferentes competencias clave. Estas son algunas ideas:
Identificar la flora que nos rodea
La primavera es el mes de las flores y, por ello, es la mejor época para trabajar con el alumnado su identificación creando un herbario casero: una colección de plantas que han sido recolectadas, prensadas y montadas en papel para su conservación a largo plazo. Además, a esto se le puede sumar otra actividad relacionada: identificar y nombrar las partes de un árbol.
Decorar el aula con inspiración primaveral
Una de las dinámicas que más se llevan a cabo en las aulas de Infantil es decorar el aula según la estación o momento importante del año en el que se encuentren: puede aprovecharse esta fecha para llenar la clase de flores, insectos, hojas verdes, hierba y todo aquello que a los más pequeños les evoque la primavera.
Manualidades de primavera
Otra idea sencilla y tradicional es realizar manualidades inspiradas en la primavera: flores con bastoncillos, margaritas con cartones de huevo, un sol de papel y cartón, girasoles con goma eva, una abeja con tapones de botella… ¡y muchas ideas más!
Crear un huerto escolar
Aquellos centros que cuenten con espacio en su patio para plantar un huerto tiene la opción de aprovechar esta estación con su alumnado para iniciar un proyecto de huerto escolar. Y es que los beneficios que aporta trabajar y cultivar la tierra desde edades tempranas son innumerables: desarrollar habilidades como la paciencia, la constancia, la cooperación o la responsabilidad; aprender sobre la importancia de cuidar el medioambiente y conocer la flora de la zona; saber de dónde proceden los alimentos que se consumen en el día a día…
Polinizadores en acción
Las abejas, los abejorros, los colibríes, las mariposas, los murciélagos… Todos tienen una cosa en común: son polinizadores: trasladan los granos de polen (que contienen las células masculinas) desde las anteras de una flor hasta el estigma (el receptor femenino) de la misma u otra flor. Y es que, al posarse en una flor buscando néctar para alimentarse, el polen se pega a sus cuerpos y lo depositan accidentalmente en la siguiente flor que visitan, logrando así la fecundación. Y este proceso puede utilizarse en el aula como actividad en la que los estudiantes investiguen acerca de estos animales y el gran papel que juegan en los ecosistemas.
Meteorólogos por un mes
Otra actividad que puede desarrollarse en esta estación —e, incluso, extrapolarse al resto del año— es convertir al alumnado en meteorólogos. Para ello deberán registrar datos meteorológicos diarios (temperatura, lluvia, horas de sol…) para después compararlos con estaciones anteriores y elaborar, incluso, predicciones. De esta manera aprenderán de manera más vivencial cómo es la climatología de cada estación y cómo afecta a la vida de las personas y al entorno que nos rodea.