La clase es cosa de tres: profes, alumnado… y familias

La inclusión de las familias en el centro educativo no solo debe reducirse a informar sobre las actividades que los estudiantes realizan en horario escolar. Pueden tener un papel clave a través de actividades en las que aportar sus experiencias vitales o conocimientos. Nos lo explica Francesc Vicent Nogales Sancho, docente en el colegio San Enrique de Quart de Poblet, en Valencia.

Francesc Nogales

Llevamos conociendo las ‘Comunidades Educativas’ hace más de 30 años como ese conjunto de personas que son fundamentales en la educación de los niños. Las leyes establecen que están formadas por docentes, maestros, y también por las familias. Pero las auténticas comunidades educativas, en las que los padres y familias son miembros activos, no se reducen a la participación por medio de asociaciones de madres y padres o la participación en Consejos Escolares.

Participación ‘informativa y consultiva’

En los colegios es habitual ver una participación ‘informativa’, puesto que todos los centros educativos están obligados a informar a las familias; también existe una participación ‘consultiva’ en los órganos de gobierno, es decir, las familias pueden ser consultadas para algunas cosas, como por medio del Consejo Escolar (recordemos que el voto de los padres nunca supera al de los docentes), o en cuestiones como la jornada continua en algunas comunidades autónomas donde sí es decisivo el voto de las familias.

Según el estudio Includ-Ed 2006, existen otros tres modelos de participación de las familias en clase que son los que realmente mejoran los resultados académicos: participación evaluativa, en la que los padres ‘tienen voz’ en la evaluación de sus hijos (algo que ya se aplica en países como Francia); participación decisoria, que permite que las familias puedan decidir algunos contenidos o incluso proponer metodologías; y finalmente la participación educativa, considerada la más recomendable según dicho estudio y la que mayores mejoras puede aportar al sistema educativo.

Además, debemos reflexionar que incluir a las familias en el aula implica una dosis de motivación extra para cualquier estudiante, y que bien gestionada puede ser duradera a lo largo de todo el curso escolar, siempre que las familias sean partícipes.

Propuestas para promover la participación de las familias en clase

En esta charla TEDx planteo diversos aspectos para fomentar la participación de las familias en clase:

–    Llevar a cabo un taller. Por ejemplo, un taller semanal de matemáticas junto con los padres, en el que niños, familias y docentes aprenden metodologías y formas de afrontar las competencias en esta materia. Esta propuesta invita a las familias a ser miembros activos del aula, trabajando en conjunto diversos problemas, razonamientos y otros aspectos. Este taller se lleva a cabo desde hace más de 7 años. Al principio asistían 4-5 padres o madres, mientras que en este curso están asistiendo en torno a 15 familiares en un aula de 26 alumnos.

TEDx Valencia participación familias en clase

–    Incluir a los abuelos. Puede ser en diversas temáticas, como, por ejemplo, para conocer el municipio reactivando la memoria en familiares con Alzheimer. En este caso, el trabajo por proyectos permite desarrollar propuestas en las que los abuelos formen parte aportando sus conocimientos. Dicho proyecto se convirtió en un documental que ha sido premiado a nivel nacional en el Festival Escolar y Universitario de las Artes Audiovisuales como mejor documental. 

–   La colaboración constructiva de las familias. Incluir a las familias en el día a día buscando aquellos aspectos en los que los padres pueden aportar sus conocimientos y destrezas. No solamente para que hablen sobre sus profesiones: también pueden ser invitados a colaborar en ciertas unidades didácticas en las que como docentes pensamos que esas familias pueden aportar un plus de valor. También como medio para fomentar la lectura haciendo un taller de crítica literaria o apoyándonos en ellas para que realicen experimentos, visitas a determinados lugares, vídeos con explicaciones, etc.

¿Cómo realizar estas propuestas con las familias?

Para que esta colaboración y participación de las familias en clase se pueda producir se deben superar algunos aspectos, como por ejemplo la incompatibilidad con los horarios laborales. Desde mi experiencia con la tecnología, la posibilidad de realizar videoconferencias o recurrir a la grabación de un vídeo puede salvar esas dificultades. Tengo comprobado que si aplico criterios de flexibilidad, para que las familias puedan venir a clase en el momento que laboralmente les venga bien, o les ofrezco alternativas de participación en diferido, como que graben una explicación y que luego la podamos visionar en el aula, se involucran y son partícipes en alguna ocasión. Es importante destacar que no todos deben venir a todas las actividades, sino que lo enfocamos en función de las posibilidades individuales.

Taller padres-docentes familia participación familias en clase
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Otro aspecto fundamental para crear auténticas comunidades educativas es mejorar los canales de comunicación. No tiene sentido que en la actualidad algunos colegios sigan utilizando una agenda en papel como canal exclusivo. Debemos apostar por las comunicaciones digitales, rápidas y eficaces, o incluso por la mensajería instantánea. Esto nos va a permitir despejar las dudas de las familias sobre qué dinámicas se van a realizar y también para conocer sus fortalezas y analizar cuáles son las situaciones en las que su ayuda puede ser más efectiva.

Finalmente es una labor que debemos emprender los docentes, desterrando prejuicios como “no van a venir” o “no me van a hacer caso” o los temores a sentirnos juzgados u observados. Somos nosotros los que debemos abrir la puerta, buscar distintas alternativas, acordes a las características del grupo, y proponer a las familias su inclusión dentro del colegio, hacerles partícipes, invitarles a que sean los agentes activos de la educación de sus hijos, no para hacer deberes sino para aprender juntos.

No podemos permitirnos el lujo de no apoyarnos en las familias, y no invitarles a conocer nuestra metodología desde dentro, en el propio aula, es un atrevimiento. Somos nosotros quienes estamos llamados a la educación tridimensional: entre docentes, alumnos y familias. Una educación en 360 grados en la que todos participamos y todos aprendemos.

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