La LOMLOE ha traído consigo nuevos conceptos clave que, para muchos, resultan aún desconocidos. Uno de ellos es el llamado Perfil de salida, que identifica y define las competencias clave que se espera que los estudiantes hayan desarrollado al completar la fase de la enseñanza básica. 

Único en todo el territorio

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La principal característica del Perfil de salida es que es único y el mismo para todos los centros escolares del país. Es, por tanto, el elemento sobre el que deben fundamentarse las decisiones curriculares, así como las estrategias y las orientaciones metodológicas; y también se convierte en el referente en la evaluación interna y externa de los aprendizajes del alumnado. Esto quiere decir que es el que marca la toma de decisiones sobre la promoción o no entre los distintos cursos, así como en la obtención del título de Graduado en Educación Secundaria.

Otra de sus cualidades es que parte de una visión estructural y funcional de las competencias clave, que son aquellas que el alumnado debe adquirir para alcanzar un pleno desarrollo personal, social y profesional a lo largo de la vida y que se recogen en ocho puntos: Comunicación Lingüística, Plurilingüe, Matemática, STEM, Digital, Personal, Social y de aprender a aprender, Ciudadana, Emprendedora y Conciencia y expresión cultural. Estas competencias clave se han vinculado, además, con los principales retos y desafíos globales del siglo XXI a los que el alumnado va a tener que enfrentarse y ante los que necesitará desplegar esas mismas competencias. 

Perfil De Salida

El punto clave para alcanzar los desafíos de la vida 

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Por lo tanto, el objetivo que se persigue es que todo estudiante que supere con éxito la enseñanza básica sepa activar los aprendizajes adquiridos para responder a los principales desafíos a los que deberá hacer frente a lo largo de su vida. Algunos de ellos son: 

  • Desarrollar una actitud responsable a partir de la toma de conciencia de la degradación del medioambiente y del maltrato animal basada en el conocimiento de las causas que los provocan, agravan o mejoran, desde una visión sistémica. 
  • Identificar los diferentes aspectos relacionados con el consumo responsable
  • Desarrollar estilos de vida saludables a partir de la comprensión del funcionamiento del organismo y la reflexión crítica sobre los factores internos y externos que inciden en ella.
  • Desarrollar un espíritu crítico, empático y proactivo para detectar situaciones de inequidad y exclusión. 
  • Entender los conflictos como elementos naturales de la vida en sociedad que deben resolverse de manera pacífica.
  • Analizar de manera crítica y aprovechar las oportunidades de todo tipo que ofrece la sociedad actual, en particular las de la cultura en la era digital, evaluando sus beneficios y riesgos y haciendo un uso ético y responsable.
  • Aceptar la incertidumbre como una oportunidad para articular respuestas más creativas, aprendiendo a manejar la ansiedad que puede llevar aparejada.
  • Cooperar y convivir en sociedades abiertas y cambiantes, valorando la diversidad personal y cultural como fuente de riqueza e interesándose por otras lenguas y culturas.
  • Sentirse parte de un proyecto colectivo, tanto en el ámbito local como en el global, desarrollando empatía y generosidad.
  • Desarrollar las habilidades que le permitan seguir aprendiendo a lo largo de la vida

Todos estos desafíos se abordan en las distintas materias que componen el currículo a través de otro concepto: las situaciones de aprendizaje, actividades que presentan situaciones de la vida real con las que trabajar de forma competencial. La meta no es la adquisición de contenidos, sino aprender a utilizarlos para solucionar los problemas reales.