Consejos para no perder la voz dando clase con mascarilla

La voz de numerosos docentes ya está empezando a sufrir los inconvenientes de dar clase con la mascarilla puesta durante tantas horas. Pero, ¿cómo pueden evitar forzar la voz ante los estudiantes? Andreu Sauca, logopeda, logofoniatra y presidente de la Sociedad Catalana de Logopedia, ofrece algunos consejos para evitar problemas en la voz, como potenciar la expresión facial o respirar de forma correcta.

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Desde el comienzo de las clases, los docentes se han tenido que adaptar al uso obligatorio de las mascarillas dentro de los centros educativos. Pero, ¿tienen efectos negativos para la voz? “Aún no tenemos estudios suficientes ni con la profundidad adecuada como para confirmarlo o refutarlo. Como universitarios, docentes e investigadores tenemos una responsabilidad al respecto. El rigor científico se impondrá a la ‘opinología’ tan de moda hoy en día”, señala Andreu Sauca, logopeda, logofoniatra y presidente de la Sociedad Catalana de Logopedia, que nos ofrece una serie de consejos útiles y consideraciones a tener en cuenta para evitar que los docentes pierdan la voz en unas circunstancias tan excepcionales como las actuales.

Claves respecto al uso de la mascarilla mientras se imparte clase

  • Si no se habla, respira por la nariz. Cuando no se habla, se debe respirar por la nariz, no por la boca, y menos bajando y avanzando la mandíbula. Esto es importante tanto durante la clase como en los desplazamientos hacia el aula, y también entre clases. 
  • Hidratarse y respetar el uso de una mascarilla. Mientras se habla se respira por la boca. Esto, como docentes nos puede causar dos problemas en la situación actual. 

En primer lugar, hemos de ser conscientes de que hay que hidratarse durante las clases igual que lo hacemos, o deberíamos hacer, siempre. Pero, ¿cómo hacerlo con la mascarilla sin quitársela? Introduciremos el dedo índice por dentro de la mascarilla en la zona de la barbilla y la levantaremos para poder beber agua. De esta manera no la tocamos externamente ni es necesario retirarla. 

En segundo lugar, el intercambio de aire por la respiración y el habla humidificará la mascarilla más de lo normal en un uso estándar, reduciendo progresivamente su efecto protector. Es muy posible que una mascarilla no nos sirva durante las 4 horas de su vida útil (como es el caso de las quirúrgicas) y la tendremos que cambiar con frecuencia. Es necesario respetar las horas de uso de una mascarilla y cambiarla cuando convenga. Si ya no está en condiciones, ya no protege.

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  • La sensación de que se nos oye menos con la mascarilla es en principio eso, una sensación. En general, estamos acostumbrados a una voz proyectada, suficiente para que no nos afecte en caso de que fuese cierto que disminuye la percepción del sonido, y dominamos (o deberíamos dominar) lo suficiente la voz como para no alterar el tono. Incluso con dos mascarillas puestas a la vez (por ejemplo, la combinación KN95+quirúrgica) casi no se altera la audibilidad. Lo que es muy importante es vigilar para no aumentar la intensidad de la voz de forma innecesaria, dado que en este caso estaríamos aplicando un esfuerzo vocal que podría llegar a ser lesivo para nuestras cuerdas vocales (con o sin mascarilla).
  • Utilizar mascarillas homologadas. Ciertas mascarillas de tela, caseras o no, sujetan demasiado la nariz y la barbilla al mismo tiempo por su diseño. Estas pueden dificultar la articulación y por lo tanto la comprensión por parte del alumnado. Esto no pasa con las homologadas. Es esencial contar con mascarillas homologadas (quirúrgicas, FFP2/3, KN95), no las de tela caseras, ya que en estas la respirabilidad (además de la protección) puede estar comprometida. La mascarilla no es un medio de comunicación ni de expresión en el que llevar logos, mensajes… es un instrumento de protección de la salud. Muchos de los docentes que me comunican que la mascarilla les da problemas no llevan una mascarilla quirúrgica, sino de elaboración casera. 
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Si nos hacen repetir las cosas porque a la primera no nos han entendido, a la segunda vez nuestra tendencia inconsciente suele ser aumentar la intensidad (cuando probablemente la intensidad no era el problema). ¡Cuidado! No hemos de forzar la voz, esta es la máxima.

  • Potenciar la expresión facial. La mascarilla oculta información no verbal. Cuando esta información no está presente en el acto de habla (un ejemplo sería cuando hablamos por teléfono), la tendencia es la de aumentar la intensidad de la voz. No es necesario gritar más, sino potenciar la expresión facial en la zona de ojos, cejas y manos. 
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  • La importancia de la ventilación y los amplificadores de voz. Tan importante como las mascarillas es la ventilación del aula. Si es posible, tendremos que mantener una ventilación constante que permita renovar el aire del aula durante toda la clase. Esto hará que aumente el ruido ambiental que entra habitualmente por las ventanas, lo cual sí que puede afectar a la audibilidad. Para ello es esencial hacer uso de medios técnicos para amplificar nuestra voz por encima de esos niveles sonoros y evitar así forzarla.
  • Mantener a raya el ‘estrés docente’. Las alteraciones vocales de los docentes tienen, con frecuencia, origen en el estrés que padecen en su trabajo. Este estrés, en sus diferentes naturalezas, es multifactorial (físico, mental, emocional y vocal) y afecta a una técnica vocal que tiene como consecuencia una dinámica que puede conducir al docente hacia la disfonía funcional. Una cuestión que se convertirá en un nuevo factor de estrés agravando la disfonía hasta la aparición de la manifestación orgánica (como nódulos, edemas, laringitis…).
  • Hacer uso de un transmisor FM con estudiantes con problemas auditivos. Si tenemos en el aula alumnos con sordera profunda, hemos de tener en cuenta que las mascarillas con zona de plástico transparente para facilitar la lectura labial no tienen una buena respirabilidad para hacerlas servir, hablando con voz proyectada, durante las horas que duran las clases, Yy Y si llevan válvulas y filtros, además comprometen la seguridad. Lo mejor es que si estos estudiantes llevan audífonos compatibles, el docente puede utilizar un transmisor FM con independencia de si su mascarilla facilita o no la lectura labial.
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2 COMENTARIOS

  1. Estimado Josep. Me alegro de que estéis tan bien informados. Respecto a lo que podría haber dicho: Los ejercicios deben ser personalizados, por lo que aquel profesional que lo precise, debería acudir a un logopeda especialista en voz, pues difícilmente su necesidad se restringirá a uno o dos ejercicios. Si se cansa la voz es que la técnica vocal es incorrecta, y en consecuencia lesiva para un profesional de la voz. Esto no lo resuelve un ejercicio. Y sí, hay que calentar antes y enfriar después. Respecto a las alteraciones de la claridad, los motivos están especificados en el artículo así como la forma de evitarlos. Y por último, lo de las ayudas técnicas, no puedo decidirlo yo, aunque también menciono (ver el artículo original en Logopedia.Mail, n. 80 en http://www.logopediamail.net) que debería ser el centro quien las provea, sin perjuicio de que el mayor interesado en no hacerse daño es el propio docente. Estas ayudas, al igual que la cantidad de agua necesaria durante la jornada docente, o las mascarillas necesarias, son elementos de protección laboral y, en consecuencia, deberían ser a cargo de la empresa.

  2. No ha dicho nada que no sepamos ya. La mascarilla no afecta a la intensidad pero si a la claridad. Podría haber dicho que tipo de mascarilla va mejor para hablar o cantar, por ejemplo; que tipo de ejercicio va bien para no cansar la voz o si hay que calentar antes. La ayudas técnicas quien las pone ¿de nuestro bolsillo, como siempre?

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