Preparar el terreno, eliminar la maleza, abonar la tierra, preparar los surcos, sembrar las semillas, regar y, cuando den sus frutos, recolectar. Este es el ciclo de trabajo de un huerto escolar, un espacio con el que cuentan cada vez más centros escolares y que permite acercar al alumnado al cuidado de la naturaleza y al desarrollo de multitud de habilidades. 

Desarrollar habilidades

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Y es que los beneficios que aporta trabajar y cultivar la tierra desde edades tempranas son, para los centros que ya lo hacen, innumerables: desarrollar habilidades como la paciencia, la constancia, la cooperación o la responsabilidad; aprender sobre la importancia de cuidar el medioambiente y conocer la flora de la zona; saber de dónde proceden los alimentos que se consumen en el día a día… 

De igual manera, es una actividad que ayuda a fomentar hábitos de vida saludables, tanto por el ejercicio físico que es necesario para realizar las tareas como por la promoción del consumo de los frutos de temporada recolectados. “Cada cosa requiere su tiempo, los alimentos deben ser de temporada porque los ciclos naturales se suceden y en cada época del año tenemos unos alimentos distintos”, destaca Miriam Campos, maestra de Primaria y coordinadora de Teachers For Future Spain, un colectivo de docentes que promueve la educación ambiental en las escuelas. Y al cultivar sus propios alimentos, los estudiantes también aprenden cómo funciona la agricultura local y la importancia que tiene para reducir la ‘huella ambiental’: la medida de ‘impacto’ que genera un producto o servicio a lo largo de su ciclo de vida.

Beneficios De Tener Un Huerto Escolar

Por otro lado, contar con un huerto escolar contribuye al aprovechamiento de los espacios naturales de los centros. En el CEIP Costa Quebrada, ubicado en la localidad cántabra de Soto de la Marina, contaban desde hace muchos años con un espacio al aire libre que estaba completamente infrautilizado, hasta que decidieron transformarlo en un huerto. En él se plantaron árboles frutales, instalaron un invernadero, un huerto exterior, una zona de aula-trabajo y hasta un pequeño estanque. Todos los grupos del centro, de Infantil y de Primaria, tienen reservado en su horario semanal al menos una sesión para acudir allí a realizar actividades y propuestas prácticas. “En función de la época del año las tareas que se desarrollan son distintas y variadas: preparación de la tierra, creación de semilleros, medición de espacios, mantenimiento de los cultivos, limpieza y cuidado del entorno…”, explica Jaime Calleja, director del CEIP. 

Socializar en el huerto

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Beneficios De Tener Un Huerto Escolar

En el caso de estudiantes con dificultades para relacionarse con los demás durante el tiempo de recreo, el huerto escolar también tiene potencial para ayudar. De hecho, ese fue el motivo principal por el que se creó el ‘Kantihuerto’ del CEIP Kantic@Arroyo en Arroyo de la Encomienda (Valladolid). “Más allá de la posibilidad de realizar actividades propias de este tipo de espacios, el objetivo es dar una respuesta educativa a un determinado tipo de alumnado con necesidades específicas a la hora de establecer vínculos socio-emocionales y relacionarse con sus compañeros”, explica Mar Sánchez Bayón, jefa de estudios del centro, que continúa: “Las relaciones que se establecen en el ‘Kantihuerto’ en los tiempos de recreo nos han demostrado que estudiantes que tenían dificultades para relacionarse se abren ayudados por otros compañeros que también colaboran”. Además, esta actividad ha resultado principalmente beneficiosa para el alumnado con TEA, pues la rutina de los tiempos en el huerto les proporciona momentos en los que realizan actividades creativas y manipulativas en un ambiente relajado y diferente. 

Trabajar de manera transversal 

Desde el punto de vista metodológico, por último, se fomentan distintos tipos de aprendizaje que pueden aprovecharse en las materias curriculares. “Se promueve el aprendizaje basado en la manipulación y la experimentación (aprendizaje contextualizado y significativo), la estimulación de los sentidos, la responsabilidad, la higiene y limpieza... Todo ello se puede integrar de manera práctica en distintas materias”, explica Calleja (CEIP Costa Quebrada). 

Beneficios De Tener Un Huerto Escolar

Un ejemplo de cómo trasladar lo que se aprende en el huerto a las materias puede ser calcular los litros de agua necesarios para regar el huerto, para trabajar en Matemáticas; descubrir los nombres y características de las plantas y cómo se crea el compost, en Ciencias Naturales o aprender sobre los distintos tipos de cultivos y cómo se fueron desarrollando a lo largo de la historia, para trabajar Ciencias Sociales. De esta manera, es posible comprender la transversalidad de los huertos escolares para trabajar asignaturas y competencias, como las de aprender a aprender, lingüísticas, matemáticas y científicas…