Un escape room para fomentar el trabajo cooperativo

Esta técnica de gamificación fue elegida por el CEIP Reino de Murcia (Murcia) para llevar a cabo un proyecto que promueve valores como el diálogo y la resolución de conflictos.

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escape room para fomentar el trabajo cooperativo

La necesidad de promover el trabajo colaborativo en las aulas de 2º y 3º de Primaria del CEIP Reino de Murcia, llevó a las docentes Susana Alarcón y Mercedes Revert, y al jefe de estudios Luis Murcia, a poner en marcha un proyecto de escape room.

escape room en el CEIP Reino de Murcia

El primer paso fue crear un personaje-guía para la actividad, que sería el encargado de presentar a los estudiantes las sesiones de trabajo y los objetivos a alcanzar en cada una de ellas. Este personaje era un avatar de policía que había fundado una academia de detectives de la que ellos formaban parte. Así, y para graduarse, debían superar cinco misiones que darían paso a otra final, pero que no conocerían hasta el último momento.

Sesiones de trabajo en grupo

Cada sesión se planteó para que los estudiantes se uniesen en grupos de 4 o 5, de modo que cada uno tuviese su propio material para trabajar de manera autónoma y posteriormente ponerlo todos en común. ¿El motivo? Conseguir su recompensa y descubrir un objeto nuevo de cara a la siguiente misión.

Escape room, cajas

En cada actividad, las pruebas y los retos se basaron, por ejemplo, en encontrar pistas y abrir candados y cajas relacionadas con los contenidos de Inglés, Ciencias Naturales y Sociales, pero especialmente de lectura comprensiva y Matemáticas.

Nervios, pero también ilusión

A lo largo de las cinco pruebas, el alumnado disfrutó al máximo, corrió por el colegio en busca de pistas, aprendió a utilizar mapas y planos, resolvió problemas y acertijos, se concentró para solucionar complicados problemas, desarrolló su pensamiento lateral… pero sobre todo se divirtió con cada reto hasta que llegó la prueba final.

alumnos en un escape room

Durante dos días, un aula del colegio se convirtió en una auténtica sala de escape donde los grupos de estudiantes entraban nerviosos pero al mismo tiempo ilusionados y felices ante una actividad tan novedosa para ellos. La misión final consistió en encontrar un plano donde se indicaba el lugar en el que el profesor había sido secuestrado y una llave que les permitiría rescatarlo.

Dispuestos a todo, entraron en la sala, registraron y buscaron, resolvieron enigmas, pusieron combinaciones en los candados, usaron linternas ultravioletas y lupas, y descifraron mensajes. Al final, además de poner en práctica sus conocimiento, cooperaron entre ellos y ayudándose en cada demostraron cómo también habían ido aprendiendo a dialogar y solucionar conflictos.

A continuación, en este vídeo podéis ver un resumen de la experiencia:

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