El último informe PISA lo dejó claro: el sistema educativo de Singapur es un éxito. De hecho, en las pruebas de este estudio, que mide el rendimiento académico de los alumnos en Matemáticas, Ciencia y Lectura, 1 de cada 4 estudiantes de este país tuvieron un rendimiento de nivel máximo de Ciencia. Repasamos los rasgos que caracterizan su sistema educativo y ayudan a explicar su éxito.


Tres niveles educativos

Sistema educativo de Singapur

El sistema educativo de Singapur está estructurado en tres niveles básicos: Preschool o Preescolar, Primary School o Primaria y Secondary Education o Secundaria. Los niños comienzan su etapa educativa a los 4 años cuando acceden a Preschool; a los 6 años pasan a Primaria donde permanecen seis cursos. Una prueba, conocida como Primary School Leaving Examination (PSLE), es la que determina qué estudios seguirán después.

La diversidad es la principal característica de la etapa Secundaria. Los alumnos, en función de la nota que hayan obtenido en su PSLE, acceden a diferentes programas. Destacan, por ejemplo, los Integrated Programmes dirigidos a estudiantes que desean realiza estudios universitarios; o los Specialised Programmes, enfocados a aquellos que destacan en un área de conocimiento específica como artes o deportes.


Menos horas lectivas y más reflexión

Un alumno de Primaria en Singapur acude al colegio cinco horas diarias; en Secundaria este número aumenta a seis. Lo importante, según se refleja en su sistema educativo, no es la cantidad de tiempo que los alumnos permanecen en el colegio, sino la calidad de la metodología. Así, se apuesta por métodos que invitan a la reflexión de los estudiantes y se evitan aquellos basados en la memorización.


Bilingüismo y competitividad

sistema educativo de Singapur

Singapur apuesta fuerte por el bilingüismo en la educación. Estudiar inglés es obligatorio desde Primaria: los alumnos lo cursan 4 horas diarias, 3 veces a la semana. De esta forma se busca que los estudiantes se adapten a un mundo cada vez más competitivo y globalizado.

Esta competitividad es otra de las claves que definen el sistema educativo del país. El objetivo es lograr la máxima cualificación de sus alumnos. Para ello, se realizan clasificaciones entre los propios estudiantes de cada clase y se premia a aquellos que logran los mejores resultados.