Durante el periodo de confinamiento, la tecnología y el uso de las redes sociales han sido los grandes aliados para sentirse cerca de familiares y también de estudiantes y compañeros de trabajo. Esta situación ha supuesto un aumento en el tiempo que han pasado los usuarios en las redes sociales durante 2020, incrementándose en 25 minutos con respecto al año anterior, lo que supone una hora y 20 minutos de uso diario según el estudio ‘Redes sociales 2020’ de IAB. Sin embargo, a escala mundial los datos no son mejores, ya que cada persona pasa una media de 2 horas y 25 minutos en ellas, tal y como indica We Are Social y Hootsuite.


¿Por qué enganchan tanto las redes sociales?

Ante dicha información, hay que ser conscientes de las consecuencias que conlleva pasar tanto tiempo en las redes sociales, sobre todo entre los menores y jóvenes. Manuel Armayones Ruiz es docente de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación e investigador del eHealth Center de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y para este experto existen dos peligros fundamentales en torno al uso de estas plataformas: la dependencia que generan y el hecho de compartir datos personales que pueden ser utilizados con fines comerciales. “Cuanto más se usan, más cuesta prescindir de las redes por todo el esfuerzo, tiempo e información que se ha ido depositando en ellas”, señala. 

Redes sociales

Para evitar estos problemas, el experto subraya la importancia de hacer un uso racional de cada red social y elegir solo aquellas que cubran las necesidades educativas, laborales… “Cuando accedemos a estas plataformas, cedemos el control y, cuanta más información generemos en forma de ‘retuit’, comentario o ‘me gusta’ más información sobre nuestros gustos y motivaciones estamos brindando a sus desarrolladores”.

Pero, ¿qué es lo que hace que los usuarios se mantengan pegados a la pantalla durante tantos minutos al día? La tecnología persuasiva. O lo que es lo mismo: las estrategias de diseño, desarrollo y evaluación de las tecnologías interactivas que tienen como objetivo influir en el comportamiento de la persona a través de técnicas de persuasión. “Cuanto más tiempo se esté dentro de las redes sociales, más precisas serán las recomendaciones de tipo comercial que nos irán llegando; esto lo hacen mediante el análisis de nuestro comportamiento anterior en la red”, destaca Armayones.


La solución pasa por la educación

La tecnología persuasiva apela, en muchas ocasiones, a las emociones de los usuarios. ¿Qué se puede hacer para evitar caer en la influencia de las redes sociales? Para el investigador de la UOC, lo más importante es aplicar el sentido crítico y reflexionar sobre todo lo que se ve en las redes sociales, del mismo modo que hay que hacerlo en la ‘vida real’. Es decir, la mejor solución es la educación. “La mejor manera de evitar la manipulación tecnológica es saber que existe y ser muy conscientes cuando se toman decisiones en relación con los contenidos que nos llegan por medio de las redes sociales”.

educación redes sociales

No obstante, también incide en los aspectos positivos que conlleva el ‘ecosistema’ generado alrededor de las redes sociales, también para los más jóvenes. “Una red social puede contribuir a cambios positivos en nuestro comportamiento, hacernos conscientes de problemas a escala mundial (el cambio climático, por ejemplo) y animarnos a participar en actividades para mejorar nuestro entorno”. Por ello, y sin llegar a demonizarlas, “hay que usarlas con sentido crítico y que, además, los gobiernos de cada país las legislen para proteger la privacidad de sus ciudadanos”, concluye.