Doce años. Esa es la edad media (un 53,8%) en la que los adolescentes ven pornografía por primera vez según un informe de Save the Children, que también indica que un 8,7% incluso lo hace con tan solo ocho. Un adelanto que se debe, en parte, al uso y al acceso temprano de Internet. Con el objetivo de que las familias puedan detectar y prevenir este uso, expertos sanitarios de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR), en colaboración con el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid y la Asociación Dale una Vuelta, han desarrollado una guía gratuita con herramientas e ideas prácticas para las familias. 

Consecuencias, acceso y razones 

‘Guía para familias. Adolescentes y uso de pornografía’ ha sido elaborada desde la evidencia científica por los investigadores Gemma Mestre-Bach; Alejandro Villena-Moya; Giulia Testa y Carlos Chiclana-Actis, y analiza el uso de la pornografía en adolecescentes, de qué forma acceden a la misma y cuáles son las razones por las que la ven. La curiosidad sobre la sexualidad, la presión de los compañeros o amigos, la búsqueda de placer sexual e, incluso, para distraerse de las emociones que pueden resultar desagradables son las principales causas que destaca el documento. También muestra las consecuencias negativas de su consumo:

Guía Para Familias. Pornografía. Unir
  • Expectativas e ideas irreales de la sexualidad
  • Conductas sexuales de riesgo
  • Preocupación por la imagen corporal
  • Cosificación de la mujer
  • Violencia de género

Para ayudar a las familias, ofrece una serie de actividades, preguntas, cuestionarios y consejos que permiten detectar el uso problemático de la pornografía en los menores, cómo prevenirlo y de qué forma hablar de sexualidad con ellos.

Cómo hablar con los menores de pornografía

En uno de los diversos apartados en los que se divide esta guía se ofrecen una serie de consejos para que hablen con los adolescentes de sexualidad y pornografía. Para ello, se muestran distintos argumentos a las posibles preguntas que se pueden hacer los adultos relacionadas con esta conversación con sus hijos, si es posible que hablarle de ello pueda despertar su curiosidad por verla o qué decir y qué no. Para hacerlo de la mejor manera posible, el documento ofrece las siguientes pautas:

  • Tomarse un espacio de tiempo. Un lugar que sea tranquilo y que no dé lugar a interrupciones.
  • Escoger el ambiente adecuado. Aquel que favorezca la privacidad y la confianza para hacerlo.
  • Conversaciones de uno a uno. Recomiendan hacerlo a solas con el menor y si hay adolescentes de distintas edades mejor hablarlo con cada uno por separado.
  • Escuchar. Los adultos tienen que saber qué opinan los menores sobre este tema, qué sienten y qué experiencias han tenido con ello de forma previa.

Entre los anexos que se encuentran al final del documento, los expertos destacan un listado de filtros para bloquear sitios webs de pornografía, además de libros, artículos divulgativos y podcasts para obtener más información. También se presenta un material complementario de ‘emergencia’, proporcionado por la Asociación Dale una Vuelta, que aborda situaciones vitales, rasgos de personalidad… y que tienen que ver de manera directa o indirecta con el consumo de pornografía.