Los expertos coinciden: hay una igualdad de género en la educación entre niños y niñas, es decir, tienen acceso a la misma formación y oportunidades, pero sigue habiendo aspectos en los que se perciben claras diferencias. Por ejemplo, en los estereotipos de género, los estilos educacionales y en cómo se les trata tanto en clase como en el entorno familiar. Esto es lo que opinan cinco docentes y expertas en feminismo

Igualdad de género

Ana María Rico Benavides, profesora de Educación Plástica y Visual, Artes Visuales y Dibujo Técnico y coordinadora del departamento de Culturas y Ed. Física del Colegio Base (Madrid)

En el aula trabajamos partiendo de que esta igualdad es un hecho, la formación del profesorado, las editoriales y el contexto cultural actual ayudan a que niños y niñas reciban exactamente la misma formación.

No obstante, está el factor inconsciente, aquel que viene dado por la educación que los propios docentes han recibido y que, a veces, se traduce en pequeños detalles como el tono severo en la voz o la condescendencia a la hora de sancionar una falta dependiendo de si se trata de un niño o una niña. En ocasiones seguimos utilizando esos roles de género que arrastramos desde el pasado.


Docentes Feministas por la Coeducación

La igualdad real no se da en las aulas como tampoco se da en la sociedad. Las aulas son un reflejo de la sociedad y, aunque muchas/os docentes tenemos claro este objetivo, es necesario que todos los elementos que han de confluir para conseguir la igualdad real en un futuro cercano trabajen en el misma dirección. 

La igualdad formal la tenemos. Niñas y niños van a las escuelas y reciben la misma formación, las mujeres acceden a la universidad en un porcentaje mayor al de los hombres, la tasa de abandono escolar también es mayor en los hombres que en las mujeres y, a pesar de esos datos, sigue sin haber igualdad real. Esto se debe, principalmente, a lo que se denomina ‘patriarcado de consentimiento’: a todo lo que se transmite culturalmente a través del género y los estereotipos.

Maestra con niños en clase

Iria Marañón, editora, escritora y activista feminista

Hay una desigualdad y una brecha importante. Por un lado, las niñas apenas van a tener ejemplos de mujeres que han hecho aportaciones a la sociedad, ya que esas mujeres o bien están invisibilizadas y han sido borradas de la historia, por lo que su nombre no ha trascendido o bien no están porque estaban ocupándose de la casa y la crianza. La historia de las mujeres se tiene que contar en las aulas y es prioritario investigar para rescatar a todas las mujeres que han influido en nuestra sociedad, de muchas maneras diferentes.

Por otro lado, las niñas y los niños también toman conciencia de los espacios ocupados, y así vemos cómo los niños participan más en clase y cuando tienen espacios compartidos ocupan los espacios de las niñas y ellas los ceden. No solo en las aulas, un ejemplo significativo es cómo está estructurado el patio de las escuelas, donde los niños ocupan todo el espacio central jugando a la pelota y a las niñas solo les queda los laterales para jugar a juegos menos invasivos.

En los centros con uniforme, también es significativo que las niñas tengan que seguir llevando una falda, cuando esa vestimenta les va a impedir moverse con libertad.


Loola Pérez, presidenta de Mujeres Jóvenes de la Región de Murcia: 8 de marzo (MUJOMUR)

Depende de cómo se valore la igualdad… En cuanto a la escolarización, esa igualdad parece que sí se da. Nuestra sociedad ha experimentado cambios muy significativos en muy poco tiempo con respecto a la igualdad entre los sexos. Han cambiado valores y actitudes en toda la ciudadanía, pero es un proceso que en las aulas es bastante paulatino. Según el Informe Igualdad en cifras MEFP 2020 del Ministerio de Educación y Formación, se ha reducido la brecha de la modalidad de ciencias en el Bachillerato, a diferencia de lo que sucedía en otras décadas. En la Formación Profesional es donde encontramos las diferencias más grandes: en Imagen Personal, Servicios Socioculturales y a la Comunidad y Textil, Confección y Piel, la mayoría es ampliamente femenina. En cambio, en la modalidad de Edificación y Obra Civil, Electricidad y Electrónica, Fabricación Mecánica, Madre y Mueble, Mantenimiento de Vehículos Autopropulsados o Actividades Marítimo Pesqueras, predomina el alumnado masculino.

Lo que observo en las aulas es que siguen predominando ciertos estereotipos de género, no solo como parte del currículo, sino también en las actitudes y creencias que manifiestan chicos y chicas.


Milagros Sáinz, directora Grupo de Investigación Género y TIC de la UOC

No hay una igualdad real en las aulas debido a que (a pesar de que se están haciendo muchos esfuerzos para conseguirla por parte de la comunidad educativa) se sigue educando a los niños y a las niñas de manera diferente y sujeta a la consecución de una serie de expectativas vinculadas a los roles y estereotipos de género. Muchas de las personas que educan en las distintas etapas no han recibido ni reciben formación en igualdad de oportunidades y en evitar la transmisión de arquetipos de género en las actividades y dinámicas que se realizan en el aula. Esto es un gran problema. Partimos de la falsa premisa de que los niños y las niñas son educados en igualdad de oportunidades, pero esto no es así. No hay más que ver el despliegue de juguetes con fuerte carga sexista que se destinan a las niñas o a los niños durante las campañas de Navidad y cómo a través de ellos se perpetúan los roles y estereotipos de género.