Cambiar el paradigma de la evaluación es el gran reto al que ha de enfrentarse la comunidad educativa. Ese fue el eje central del primer encuentro de ‘Motores de cambio’, un ciclo de debates organizado por Educaria LAB con el objetivo de reflexionar y compartir experiencias en el marco de la innovación. 

El primer encuentro, que se celebró el pasado 27 de abril con el título ‘Érase una vez… un alumno que se evaluaba’, estuvo moderado por la maestra y especialista en didáctica de las ciencias Neus Sanmartí y en él participaron tres docentes de diferentes centros innovadores de España: June Anduaga, de Arizmendi Ikastola; Jaume Montsalvatge, de Escola Pia de Catalunya; y Minerva Porcel, de Fundació Jesuïtes Educació.

Cartel Motores del Cambio

El debate, que pudo seguirse en directo a través de YouTube, se dividió en tres bloques que giraron en torno a la necesidad de transformar y repensar el sistema de evaluación actual.  


Cómo cambiar la evaluación 

En primer lugar, se subrayó la idea de que la evaluación experimenta un cambio constante en el que debe participar toda la comunidad educativa: desde equipos directivos, profesorado, alumnado hasta las propias familias. “Si no se cambia la evaluación, no se cambia nada” afirmó Neus Sanmartí, la moderadora del debate para ejemplificar esta necesidad de transformación.

Desde Arizmendi Ikastola apuestan por un cambio significativo y sistémico a través de la construcción de un nuevo ‘modelo de persona’. “Las calificaciones no nos sirven para dar una información rigurosa, de calidad y efectiva al alumno sobre su aprendizaje”, explicó June Anduaga. Por ello en Arizmendi Ikastola decidieron prescindir de las notas y dar un ‘feedback’ totalmente cualitativo. “Además, nos hemos centrado en la autoevaluación, ya que entendemos que en el momento en que damos protagonismo a los alumnos para poder autoevaluarse y reflexionar sobre su aprendizaje están empoderándose y al mismo tiempo responsabilizándose”, añadió June.

Por su parte, Jaume Montsalvatge, de Escola Pia de Catalunya, afirmó que este cambio debe ser cultural y mental, y debe repercutir en las generaciones futuras. “El objetivo es saltar del paradigma de una evaluación calificadora a una formadora”, señaló el docente.La estrategia del centro pivota en varias estrategias: “El cambio de los informes, de los instrumentos de evaluación y en la creación de una comisión que está redactando un nuevo marco de cultura educativa”, afirmó. 

Asimismo, Minerva Porcel, de Jesuïtes Educació, habló de la importancia de formular un nuevo rol tanto para el alumnado como para el profesorado. “Aquí es indispensable que los estudiantes se sitúen en el centro de la evaluación y el aprendizaje, y el profesor en la periferia, desde donde promueva y facilite el pensamiento crítico”, apuntó.


Plantear un nuevo sistema 

El debate continuó cuestionando cómo se puede plantear este cambio de paradigma en los centros escolares. En este caso, Monsalvatge insistió en la importancia de apostar por una secuencia didáctica que se formule en un tiempo y espacio: “No hay que tener prisa a la hora de realizar un cambio, sino que es necesario que los alumnos sean participativos y cuenten con su propio terreno para conseguir este proceso”. También destacó la estrategia que sigue su centro para conseguirlo: “A través de un informe crítico, el alumnado, el profesorado y las familias van evaluando a lo largo del curso unas actitudes que ellos mismos han establecido con el objetivo de aprender y mejorar”.

Participantes evento Educaria Lab

El ‘visual thinking’, tal y como indicó Anduaga, es la estrategia utilizada en su centro para impactar en ese modelo de persona que quieren formar. Su objetivo es que el alumnado sea capaz de relacionar imágenes con conceptos como la solidaridad o el trabajo en equipo para que el alumnado los interiorice. “El empoderamiento se consigue dándoles voz, poder de decisión y de evaluación”, añadió.

Porcel, por su parte, hizo hincapié en la necesidad de planificar de manera eficaz y constante esta transformación. “Dedicar mucho tiempo en la planificación de los objetivos de aprendizaje en todo el proceso es una pieza clave”, concluyó. 


Afrontar el cambio de perspectiva con determinación

Para terminar, se debatió sobre cuál es la mejor manera de afrontar esta transformación educativa que, en ocasiones, puede resultar compleja. “Las etapas donde los alumnos son mayores y el peso del currículum cae como una losa son las más difíciles a la hora de llevar a cabo un cambio de paradigma”, declaró Porcel. Según ella, para que el cambio sea eficaz, es necesario contar con un proceso bien formulado en el que las experiencias de pilotaje estén diseñadas y pensadas de manera exhaustiva. 

El alumno que se evaluaba

Anduaga, por otro lado, explicó que para ellos las cuestiones más trascendentales son el rol del docente y el diseño del proceso de aprendizaje. “Estos han de tener un ‘feedback’ que se base en enseñar a los participantes que es necesario contar con tiempo para reflexionar y pensar”, añadió. Por último, para Montsalvatge, sin embargo, el tiempo es un factor clave: “Este camino no tiene una meta, sino que hay que avanzar continuamente”.