¿Sabes cuánto tiempo hace que se utiliza la tabla periódica de los elementos en el aula tal y como la conocemos para facilitar la formulación y el estudio de Química? Hasta hace no mucho, no se sabía con exactitud. Pero esta situación ha cambiado: una copia de la primera tabla periódica para uso académico, impresa en Viena en 1885, fue encontrada en la facultad de Química de la Universidad de Saint Andrews en Escocia, según acaba de anunciar el propio centro. Aunque el hallazgo se produjo en el año 2014, han esperado hasta el 150 aniversario de la tabla periódica para anunciar este nuevo hito en su historia. En ella se incluían 65 elementos (actualmente hay 118), estaba escrita en alemán, tenía un gran tamaño para ser colgado en la pared y su formato era muy parecido al que tiene la versión actual.


Un paseo por la historia de la tabla periódica

El primer científico que intentó recopilar y ordenar toda la información relacionada con los elementos químicos fue un profesor, John Dalton, que en 1803 creó una lista en la que incluía cinco de ellos acompañados de símbolos que ayudaban a representarlos con facilidad en fórmulas y otros escritos. Años después, en 1827, esta lista creció hasta incluir un total de 36 elementos. Pero el sistema no caló.

El siguiente en intentarlo fue el químico John Newlands: en 1864 decidió hacerlo basándose en la masa atómica de cada uno de los elementos. Los organizó en grupos de ocho, según la similitud de sus propiedades. Pero en estas tablas seguía faltando algo, ¡espacio para aquello que estaba aún por descubrir!

Tabla periódica de los elementos de Dmitri Mendeléyev

El único que predijo que había elementos que todavía no habían sido descubiertos y que debían tener cabida en la tabla fue el químico ruso Dmitri Mendeléyev, al que se le atribuye la autoría de la tabla periódica de los elementos tal y como la conocemos hoy en día. De hecho, publicó en el año 1869 su obra ‘Principios de la química’, en la que desarrollaba la primera teoría al respecto.

Su evolución continuó a principios del siglo XX, cuando adoptó el formato horizontal actual (antes estaba dispuesta en vertical), y se incluyeron los gases nobles por primera vez, gracias al trabajo del químico Alfred Werner. Sin embargo, la aproximación más exacta al documento que actualmente se maneja en los laboratorios y clases de Química la realizó el científico Charles Janet, incluyendo los 92 elementos conocidos hasta la fecha en una tabla que tenía espacio para un total de 120. En su caso, aplicó la recién descubierta teoría cuántica para organizarlos y, salvo unas pocas modificaciones, es el modelo que ha llegado a las aulas.


Una manera diferente de estudiarlo en clase

Con el objetivo de facilitar su estudio en los distintos niveles educativos, han surgido algunas versiones que facilitan el conocimiento y la memorización de los compuestos químicos a los estudiantes. Una de las más prácticas es la que propone el ingeniero Keith Enevoldsen: una tabla periódica de los elementos basada en los usos de cada elemento en el día a día. En ella, cada elemento químico va acompañado no solo de su nombre, su símbolo y su número atómico. Además, incluye una ilustración para conocer qué objetos contienen ese elemento. De esta forma, los estudiantes relacionarán, por ejemplo, el tungsteno con las bombillas, el sodio con la sal o el potasio con las frutas y hortalizas.