Cómo identificar nuevas corrientes metodológicas. Por Francisco Javier Vizuete Villar

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Artículo opinión Javier Vizuete

Francisco Javier Vizuete Villar es experto en tecnología educativa y en el siguiente artículo nos da su opinión acerca de algunas de las metodologías de enseñanza actuales más extendidas y lo que para él significan. ¿Compartes su visión?

Francisco Javier Vizuete Villar, experto en tecnología educativa

Desde hace un buen puñado de años todos los profesionales de la educación tenemos la percepción de que surgen corrientes y propuestas nuevas constantemente.

Todo parece moverse, pero cuando nos acercamos para conocerlas otra sensación diferente aleja a muchos de esas nuevas tendencias (y no hablamos de inercias).La sensación de lo ya visto, disfrazado para parecer otra cosa, nos asalta y nos deja un regusto de algo conocido que nos proponen como si tuviéramos amnesia recurrente. Los casos son múltiples y veremos algunos para esbozar qué nos lleva a esa mezcla entre círculo vicioso y espiral de crecimiento.

Metodologías aplicadas en educación

Las TIC, las TAC: Podría ser un caso paradigmático de cambio lampedusiano, cambiarlo todo para que no cambie nada. En un momento dado surge una corriente que pretende sustituir el concepto de las TIC por otra que pone el énfasis en el aprendizaje y el conocimiento. Por una vez que parecía que estábamos de acuerdo pasamos a un debate y una polisemia que no aportó nada nuevo, salvo reflexión sobre los medios y resultados aportados por las tecnologías emergentes en la educación. Cada uno albergará su visión, pero el resultante fue muy apropiado para la onomatopeya: el tic tac de un reloj averiado que aún marca, segundero sonando, pero la aguja rebota a la posición anterior… Inmóvil.

 

En un momento dado surge una corriente que pretende sustituir el concepto de las TIC por otra que pone el énfasis en el aprendizaje y el conocimiento

Campus virtual, LMS (learning management system), EVA (entornos virtuales de aprendizaje), Moodle… Desde fines de los 90 existían aplicaciones que permitían disponer de entornos de aprendizaje online. Por su origen universitario, tanto en la génesis como en las primeras aplicaciones, el término usado era campus virtual.

Los anglicismos, que surgen por doquier, nos llevaron a una primera redenominación que parecía concretar el objetivo en el aula y dejarse de tablones de anuncios o cafeterías sin café. Pero luego, en otro “salto mortal”, convertimos LMS en EVA… ¿Hubo cambios significativos en el proceso rerebautismal? Aparentemente no, incluso volvieron cafeterías o tablones… con un epílogo, al extenderse la aplicación moodle y sustituir con la marca a la denominación genérica, la parte por el todo y esterilizando otras potenciales alternativas… Monopolio por desierto “gratuito”.

Opinión Vizuete

Interactivos, actividades interactivas versus OA’s (Objetos de Aprendizaje) que ya han adquirido otra neo denominación… Son especificaciones restrictivas de la original, y siguen siendo interactivos salvo que aceptemos que un sencillo mineral de cuarzo, por ejemplo, también es un OA, en cuyo caso de poco serviría el esfuerzo definidor.

Curación de contenidos versus documentar materiales. Flaco favor de la adaptación anglófona pues denota contenidos “enfermos” en lugar de subjetivos, como todos; y menosprecia o sugiere ignorancia de la tradición de nuestros bibliotecarios y documentalistas que siempre hicieron una labor que parece ninguneada.

Trabajo por Proyectos, o por Problemas, versus PBL versus ABP… Dos formas de trabajo que comparten siglas y así “aparecen” dos metodologías que eran clásicas y que suponemos “enterradas en vida” para poder ser resucitadas… Pasadas por la neo génesis anglófona y posterior adaptación hispánica para “el común de los docentes”.

La aparición de insignias del estilo boy scouts en determinadas aplicaciones ha sumido el nombre de gamificación en un dinamizador clave de aprendizaje

El trabajo por proyectos lleva decenios de actividad, maestros que jamás se han rendido al manual de turno, la tendencia humanista de aprender sin fragmentar, aprovechando cada minuto y esfuerzo. Mientras, la resolución de problemas, arrinconada también en reductos de docentes didácticos de ciencias, nos lleva al paradigma científico por excelencia y no dejó de usarse jamás. No negaremos el factor difusor y el éxito de sus aplicaciones fuera de sus nichos primigenios, pero ¿son novedades? O ¿es imprescindible venderlas como tales?

Gamificación versus Aventuras interactivas o juegos de rol. La aparición de insignias del estilo boy scouts, o de avatares, en determinadas aplicaciones, ha sumido el nombre de gamificación, anglicismo representativo del “juego”, en un dinamizador clave de aprendizaje… Y sin menospreciar el efecto motivador de ambos elementos, la clásica idea de “personaje, objetivo, obstáculos”, la esencia del juego, es obviada, una parte por el todo, importada sin necesidad, más allá de lanzamientos mediáticos…

Flipped Classroom -por su parte- parece un recurso antiguo, allí donde el temario no podía ser completado, quizá como figura retórica, sin pautar; pero, desde la aparición del e-learning pienso que eso es lo que hacen los formadores on line: contenido anticipado y resolver, construir sobre él y las dudas e intereses de los alumnos.

Difusión del conocimiento

La democratización de los medios de publicación online tiene que ver con este “perpetuum mobile” que impulsa a difundir rápido y sin garantías de originalidad. Junto al trabajo poco reposado y nada filtrado convive una cultura de novedad, inmediatez, ego y marketing… Mejor nuevo que clásico, nadie será ignorante, todos descubridores.

En otro plano, las industrias de software, hardware y editorial buscan métodos que legitimen y doten de usos a sus productos y así introducirlos en el mercado convertidos en formaciones o eventos educativos que impulsan los propios “prosumidores”.

Opinión Vizuete

La legislación sobre formación continuada y la necesidad de los centros de lucir modernidad tampoco serían ajenas a esas dinámicas “modernizadoras” para estar a la última y poder exhibirlo. No están exentas de ello las administraciones.

Y no dejemos de lado a la universidad, con sus formas de acreditación que, con los circuitos consolidados controlados por unos pocos, aboca a parte de sus miembros a satisfacer su necesidad de publicaciones, ponencias y de contacto con la “familia educativa” sin trabajar con el colectivo, importando, desde una visión que podría verse como provinciana, unas pocas lecturas en inglés, interpretadas por unos cuantos y proyectadas sobre todos…

De seguro quedan ideas en el tintero, pero si esta reflexión plantea otro contexto desde el que acercarnos a nuestra realidad, sin complejos, habrá valido la pena.

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