Hace bastantes años (cuando todavía no eran muy habituales en los centros educativos) probé “mi” primera impresora 3D: un modelo súper sencillo con una sola bobina de color que tuve que montar por mí misma. Durante las últimas semanas he probado un modelo que no tiene absolutamente nada que ver: Creality K2. Su montaje, el software, las medidas de seguridad… Todo hace que sea un modelo ideal para utilizar en las aulas, pero también en los hogares.
Puesta en marcha de la impresora Creality K2
Al abrir la caja de la K2 ya noté que no estamos ante una impresora 3D básica. El ensamblaje es relativamente sencillo incluso si no tienes experiencia con impresoras 3D de sobremesa: la estructura principal viene preensamblada y solo requiere fijar elementos como la cama de impresión o conectar cables simples. Es súper sencillo, porque cada uno de los conectores viene en una bolsita independiente con una ilustración de dónde se coloca exactamente, y las instrucciones son muy detalladas y fáciles de entender, y lo explican todo paso a paso. Aunque se puede utilizar sin ningún complemento, yo la he probado con el Creality Filament System (CFS), un accesorio donde puedes colocar 4 bobinas diferentes para imprimir usando distintos colores y automatizar todo el proceso.
Una vez conectada, desde la pantalla táctil haces la configuración. Lo que más me impresionó fue cómo el sistema de nivelación automática inteligente te guía paso a paso, evitando uno de los puntos más frustrantes para principiantes: calibrar correctamente la distancia entre el extrusor y la cama. Todavía recuerdo mi primera experiencia haciéndolo manualmente con un folio…
En menos de una hora estaba imprimiendo mi primer modelo: un águila real que descargué de una de las múltiples páginas web con archivos 3MF de descarga gratuita: makerworld.com.
El software: Creality Print
Para ello, el paso imprescindible es utilizar la app Creality Print. Gratuita, la descargué tanto en el móvil como en el ordenador, ya que puedes enviar la impresión de forma inalámbrica desde cualquiera de ellos (también está la opción de imprimir desde USB o enviarlos a la memoria interna de la máquina).
Al iniciarlo tienes un tutorial con las funciones básicas que vas a necesitar para imprimir cualquier cosa. Es cierto que tuve algunas dudas: al ir a laminar la bandeja (un paso previo a la impresión), me salía un aviso de que el águila tenía algunas zonas en voladizo y había que añadirle soportes: ¿cómo iba a hacer eso? En cualquier caso, una búsqueda en Google preguntando cómo hacerlo con la Creality K2 me dio un paso a paso sencillísimo.
Desde la app, además, puedes elegir desde qué bobina imprimir, hacer todo tipo de ajustes y ver en tiempo real la bandeja, para saber cómo va el proyecto. También te dice cuánto lleva imprimiendo y cuánto falta. Por ejemplo, en este primer proyecto fueron necesarias 1 hora y 38 minutos para una figura de 9 centímetros de alto.
Lo que me gusta de la Creality K2
¿Qué cosas me han gustado especialmente en la impresora 3D Creality K2?
Diseño cerrado
La bandeja está cerrada, por lo que es muy seguro utilizar la impresora en lugares con niños.
Muy veloz
La K2 puede alcanzar hasta 600 mm/s de velocidad con aceleración de 20 000 mm/s², algo inusual incluso entre impresoras 3D de gama media-alta. En práctica, esto se traduce en que imprimir proyectos que con otros modelos tardan una mañana entera —como prototipos de piezas para un proyecto de robótica educativa— con este se completan en una fracción de tiempo, conservando buena calidad superficial.
Múltiples colores y materiales
Con el sistema CFS la K2 puede gestionar varios colores o materiales sin cambios manuales de bobina. En uno de los proyectos diseñé un modelo de prototipo arquitectónico en cuatro colores para ayudar a mi hijo a ver las distintas zonas del Coliseo de Roma, y los estudiantes a visualizar zonas funcionales distintas (por ejemplo, espacios públicos vs privados).
Nivelación, cámara y conectividad
La cremallera de nivelación automática es una herramienta fantástica si no tienes experiencia con la impresión 3D. Además, la cámara integrada con funciones de IA detecta errores en tiempo real, reduciendo desperdicio de filamento por fallos fáciles de evitar.
Además, la conectividad Wi-Fi y el almacenamiento interno (8 GB) también simplifican el flujo de trabajo: puedes enviar los archivos directamente desde tu ordenador sin depender de memorias USB.
Lo que puede mejorar
Aunque la experiencia utilizando la K2 ha sido muy positiva, no todo ha sido perfecto. Y destacaría una cosa: me costó un poco gestionar bien los filamentos a través del CFS: me dio algunos errores con el cambio automático, y estaban bien colocados.
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