Durante los últimos meses he probado un buen número de smartwatches para niños: la tendencia es que las familias compren uno de estos dispositivos para sus hijos y así retrasar un poco la llegada del primer teléfono móvil, y cada vez hay más opciones con más funciones. El último en pasar por ‘mi mesa de pruebas’ es el Robin Watch K2, un modelo que imita muy bien al de los relojes inteligentes ‘de los mayores’ ya que está provisto de localización en tiempo real (GPS + Wi-Fi), llamadas 4G, mensajes de audio/texto, botón SOS, modo “no molestar” (modo clase) y funciones sencillas como podómetro, alarma y linterna. Es una propuesta clara: comunicación segura sin redes sociales ni apps que distraigan.

Robin Watch K2

La prueba

Como los anteriores modelos, lo he puesto a prueba con mi hijo de 4 años, que lo ha llevado durante unos días a todas partes: al cole, a las extraescolares, a un cumpleaños infantil, en el parque… Para ponerlo en marcha hay que descargar la app RobinGen, desde donde se configura el dispositivo y se invita a otros cuidadores, crean contactos seguros para que pueda llamar, configuran zonas seguras y las alertas. 

Para que todo esto funcione hay que meter una tarjeta SIM en el reloj. Al comprarlo, puedes elegir que te llegue “libre”, o contratar un plan mensual o anual con la propia firma; en ese caso te llegaría con ella ya colocada. Yo probé la primera opción, y usé una línea secundaria que tengo para pruebas con voz y datos —primero tuve que quitar el pin—. Me gusta esto porque te da total libertad para contratar la que quieras; por experiencia, con las más baratas es suficiente. 

Tanto la configuración como el uso me parecen sencillos, la conexión se mantuvo estable durante todo el tiempo y los protectores que trae incluidos aseguraron que, pese a que mi hijo no fuera muy cuidadoso y le diera algunos golpes —algo común con los niños—, no se dañara en absoluto. 

¿Qué más cosas me gustan? En el horario escolar puedes configurarlo para que solo sirva para ver la hora; y la señal GPS nunca se pierde, porque se apoya en Wi-Fi y redes móviles y puedes hacer seguimiento en tiempo real desde la app en todo momento. Además, cuando hemos hecho llamadas la voz se escucha clara, y el altavoz es lo suficientemente potente como para que me escuchara bien sin molestar. 

Lo que puede mejorar

Durante las semanas que han durado las pruebas, hemos tenido que cargarlo cada 2 o 3 días; dos si he estado muy pendiente de la localización o al principio, que el niño tocaba continuamente la pantalla. Por otro lado, en entornos muy ruidosos se ‘cuela’ bastante sonido durante las llamadas.

Ver en Amazon