Los beneficios de practicar entrenamiento de fuerza desde edades tempranas son de sobra conocidos y, de hecho, las organizaciones gubernamentales recomiendan que los menores participen en actividades de intensidad moderada al menos durante 60 minutos diarios. Eso sí, deben estar adaptadas a su edad y desarrollo. Por eso, es muy habitual que surjan dudas cuando los adolescentes muestran interés por practicar ejercicios de fuerza, especialmente si van acompañados de aparatos y pesas. ¿Se trata de una práctica segura? ¿Cuál es la edad mínima recomendada para comenzar? ¿Es perjudicial para su desarrollo? Desterramos algunos de los mitos más extendidos (y descubrimos los beneficios reales) de entrenar fuerza en la adolescencia.  

“El entrenamiento de fuerza frena el crecimiento”

Este es, quizás, uno de los mitos más extendidos, y tiene que ver con la preocupación de que levantar pesas pueda dañar las placas de crecimiento en los extremos de los huesos de los adolescentes. Sin embargo, los expertos aseguran que no existe evidencia de que esto sea así. 

“El entrenamiento de fuerza produce lesiones”

En la web Fit Generation, especializada en formación oficial en fitness y nutrición, explican que el riesgo lesivo en estos casos es equivalente a 0.0012-0.0035 lesiones por cada 100 horas de entrenamiento, lo que supone un riesgo similar o menor que el de otras actividades deportivas practicadas habitualmente en estas edades. En este sentido, también señalan que la mayoría de las lesiones son debidas al uso inapropiado del equipamiento, una carga de entrenamiento excesiva, una técnica de ejecución defectuosa o la ausencia de supervisión cualificada.

“Levantar pesas aumenta considerablemente la musculatura”

Otra creencia popular sugiere que el único objetivo del entrenamiento de fuerza es aumentar la masa muscular de forma extrema, pero esta actividad no se limita a este fin. Instituciones especializadas en salud como Mayo Clinic avalan su práctica durante la adolescencia (e incluso desde los 8 años en adelante) con otros objetivos: fortalecer la estructura del cuerpo, mejorar la coordinación y la postura o prevenir lesiones tanto para la vida diaria como para la práctica de otros deportes.

entrenamiento de fuerza en la adolescencia

“Hay que esperar al desarrollo completo del adolescente”

Existe una noción generalizada de que los adolescentes no tienen el desarrollo o la fuerza necesaria para entrenar con pesas u otros aparatos. La clave, según los expertos, no es la cantidad de peso que levantan, sino la técnica y la supervisión. De hecho, un adolescente debería comenzar con pesas muy ligeras o, incluso, con su propio peso corporal para desarrollar una base sólida antes de seguir avanzando.

“El entrenamiento de fuerza sólo se recomienda para jóvenes deportistas”

Durante muchos años, esta práctica ha estado asociada con otros deportes que precisan de entrenamientos concretos para mejorar resultados de cara a la competición: fútbol, baloncesto, atletismo… Lejos de esta afirmación, desde Fit Generation consideran que el entrenamiento de fuerza en menores es recomendable para combatir la obesidad y fomentar la actividad física mediante ejercicios amenos y de corta duración adaptados a la edad y condición física. 

Otras verdades sobre el entrenamiento de fuerza en la adolescencia

Aparte de desmentir algunos de los mitos socialmente más extendidos, los expertos han detectado numerosos beneficios relacionados con el entrenamiento de fuerza en adolescentes. Así, cuando se hace de forma regular, aumenta la densidad mineral ósea y ayuda a prevenir la osteoporosis en la edad adulta. También fortalece músculos, tendones y ligamentos, reduciendo el riesgo de esguinces y distensiones. Y, además, puede ayudar a mejorar la autoestima y la confianza, sienta las bases para una vida adulta más activa y saludable, y ayuda a gestionar el estrés.