La comunicación resulta clave para una correcta gestión empresarial; también en los centros educativos. Y es que no sólo importa el mensaje, sino que resulta igualmente relevante cómo se dice. Así lo advierten los expertos que, además, reconocen el papel del aprendizaje continuo para adaptarse a todos los cambios que se producen en el entorno y ayuda a adaptarlos. Y es que la forma de comunicar ha ido cambiando con el paso de los años, adaptándose a las nuevas tecnologías, a las nuevas herramientas y a las nuevas necesidades del mercado. 

Así, mientras antes era importante priorizar la marca visual, ahora se pone foco en el relato, en cómo se dicen las cosas, qué canales se utilizan y cómo se consigue la coherencia entre todos los mensajes de una compañía. Y esto es algo esencial para conseguir una correcta reputación, una perfecta relación con los stakeholders (o partes interesadas) y lograr una adecuada gestión de crisis cuando se precisa. Al vivir en un entorno totalmente digitalizado, todos los mensajes dejan huella y debe existir una completa cohesión y coherencia en todo lo que comunica una empresa. Estudios como el Máster en Comunicación Corporativa de EAE Madrid enseñan a gestionar la imagen y el mensaje de las empresas en un mundo hiperconectado. Estos son los principales aspectos a tener en cuenta. 

comunicación corporativa

La importancia de la comunicación en los distintos ámbitos de una compañía

En primer lugar, es fundamental la reputación corporativa, es decir, la visión que tienen los stakeholders de una empresa en función de lo que hace, su ética empresarial, la calidad de lo que ofrece y, por supuesto, de lo que comunica. Y todo ello debe estar no solo cuidado, sino también relacionado entre sí.

Los grandes avances que se han vivido en los últimos años en el entorno digital han llevado a incrementar el cuidado en estos aspectos, dado que en la actualidad existe lo que se conoce como huella digital, o lo que es lo mismo, que todo aquello que se dice a través de los canales en línea deja rastro, por lo que se debe ser muy cauteloso para que esto no influya de manera negativa en un futuro.

Cómo comunicar bien para gestionar una crisis 

La manera de gestionar las crisis corporativas también ha cambiado dentro del nuevo paradigma digital. Lo que antes se podía hacer en un período de días preparando un comunicado de prensa o una intervención en distintos medios offline, en la actualidad ofrece un margen mínimo, ya que cada minuto cuenta cuando se habla de una situación de este calibre; para comunicar de manera correcta durante una crisis empresarial la rapidez es una de las claves a tener en cuenta, al igual que la claridad, la empatía y la responsabilidad.

De hecho, algunos de los aspectos que pueden suponer una respuesta negativa por parte de los stakeholders dentro de una comunicación de crisis son el silencio y los mensajes contradictorios, por lo que disponer de una correcta educación comunicativa a nivel interno es clave para preparar a una empresa y responder de manera correcta ante una situación de este tipo.

Importancia de la comunicación bidireccional con los stakeholders

La incorporación de nuevos canales digitales a la comunicación de las empresas ha ofrecido distintos medios para informar a sus seguidores y ha aumentado la posibilidad de escuchar (o más bien leer) sus respuestas. Estas nuevas herramientas permiten saber lo que opinan los usuarios e interactuar con ellos para así poder construir relaciones que perduren en el tiempo. En este sentido, es clave adaptar el mensaje en función del medio que se utilice para comunicarlo, además de adecuarlo al público al que se dirige en cada uno de los canales.

Educación como base de la comunicación corporativa

La comunicación se encuentra en constante cambio, pero no a nivel estructural, sino en torno a las herramientas y técnicas disponibles para llevar el mensaje a los diferentes stakeholders. Y para estar al día de estos cambios es imprescindible tener en cuenta lo que se conoce como educación 3.0, pudiendo ofrecer un aprendizaje digital, transversal, colaborativo y centrado en cada persona.

Además, a nivel corporativo es posible llevar a cabo una formación interna que permita a los empleados adaptarse de manera constante a ellos en un entorno de aprendizaje constante. Esto se traduce en grandes beneficios a largo plazo para la empresa, principalmente en un aumento de confianza y una buena reputación corporativa.