Los españoles demandan programas de formación flexible y continua, en línea y de corta duración, ya que el 46% quiere mejorar sus habilidades para hacer mejor su trabajo. Esta es una de las principales conclusiones de la ‘Encuesta de necesidades de formación continua’ elaborada por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), de la que precisamente se desprende que, aunque los grados y másteres se han considerado tradicionalmente como la vía preferente a la hora de formarse, ahora los usuarios optan por ciclos formativos para alcanzar sus objetivos de desarrollo profesional. 

En este contexto, las microcredenciales se están consolidando como una de las formaciones con mayor proyección. Su flexibilidad y la capacidad de actualizar contenidos según la realidad social y profesional de cada persona las sitúan ligeramente por delante de los másteres y programas de posgrado (48,85% frente al 48,13%). Junto a ellas, los MOOC (cursos en línea masivos y abiertos) se afianzan como una opción clave para el 43,76% de los usuarios, mostrando una clara preferencia por itinerarios más breves, especializados y online.

Microcredenciales y MOOCs: aspectos en común

Ambas modalidades de formación flexible y continua proporcionan itinerarios de especialización y reciclaje profesional que son modulares y adaptados al ritmo de vida actual. No es casual que un 14% de los encuestados las elija por la actualización constante de sus contenidos, mientras que un 13,82% y un 13,49% las valora por su flexibilidad y coste asequible, respectivamente. 

formación flexible y continua

Por otro lado, la investigación realizada por la UOC refleja una clara preferencia por los programas formativos enfocados, con una duración máxima de seis meses y una dedicación semanal de entre cinco y veinte horas. Dentro de este formato, el aprendizaje asíncrono se consolida como la opción favorita, ya que permite al alumnado avanzar a su propio ritmo y compatibilizar la formación con sus responsabilidades personales y profesionales. Pero el interés por aprender o actualizar conocimientos no es lo único que los motiva: la certificación y el reconocimiento oficial se convierten en un factor clave. De hecho, un 32% de los participantes estaría dispuesto a pagar por una microcredencial con validez en el ámbito europeo. Otros de los beneficios que tienen las microcredenciales son las posibilidades de reciclaje y actualización profesional (41%), y el acceso a  contenidos conectados con la realidad (36,82%).

Los retos que hay que superar

El crecimiento de las microcredenciales y los MOOC no implica un rechazo a la educación universitaria tradicional, sino una evolución natural de los modelos de aprendizaje. Según los datos que ha recogido la UOC en su investigación, casi un tercio de los encuestados ha cursado un MOOC en el último año, un 17% ha optado por ciclos formativos y un 12%  por las microcredenciales. Aun así, más del 28% reconoce no haber realizado ninguna formación durante este periodo, lo que evidencia que el aprendizaje permanente sigue siendo un desafío pendiente en muchas empresas españolas.

Este avance convive, sin embargo, con retos importantes. Casi la mitad de los participantes considera tener un buen conocimiento de las habilidades necesarias para sus objetivos profesionales, mientras que solo un 10% percibe sus competencias como bajas o insuficientes. Este optimismo no siempre coincide con la visión de las empresas, que a menudo reportan dificultades para encontrar el talento que necesitan.

Otro de los desafíos es extender precisamente el conocimiento sobre la existencia de estas nuevas fórmulas educativas como las microcredenciales. Y es que la encuesta destaca que 8 de cada 10 españoles desconoce qué son y solo un 22% ha participado alguna vez en una formación de este tipo.